Con una masa de aire cálido instalada sobre el centro y norte del país, el Servicio Meteorológico Nacional elevó las alarmas no solo por las altas temperaturas, sino por un fenómeno silencioso pero mucho más agresivo: la radiación UV en niveles extremos.
Este fenómeno, impulsado por una atmósfera inusualmente límpida y la proximidad del sol en el solsticio de verano, llevó los índices de radiación a la categoría de “críticos” (escala 11+).
¿Qué es la radiación UV y por qué hay alerta?
La radiación ultravioleta (UV) es una forma de energía emitida por el sol. Esta semana, la combinación de cielos despejados y la posición del sol llevó el Índice UV a niveles críticos.
Cuando los valores entran en la categoría de “Extremos”, el daño en la piel puede producirse en pocos minutos de exposición directa.
Impacto de la radiación extrema en la salud
La exposición prolongada y sin protección bajo estas condiciones puede tener consecuencias inmediatas y a largo plazo:
- Quemaduras solares: Daño agudo en las capas externas de la piel.
- Golpe de calor: El cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura.
- Daño ocular: Riesgo de queratitis (quemadura de la córnea) o agravamiento de cataratas.
- Envejecimiento prematuro: Ruptura del colágeno por rayos UVA.
- Riesgo de cáncer de piel: El daño acumulativo por rayos UVB es el principal factor de riesgo para melanomas.
Índice UV extremo: las 5 precauciones vitales según los especialistas
La radiación UV seguirá siendo alta mientras el cielo esté despejado. La prevención es la mejor herramienta para disfrutar del verano sin arriesgar la salud. ¿Qué sugieren los expertos?
Respetar la “regla de la sombra”
Evitá estar al sol entre las 10:00 y las 16:00. Una regla simple: si tu sombra es más corta que vos, la radiación está en su punto más peligroso.
Uso correcto del protector solar
No basta con aplicar el protector solar una vez. Usá un filtro de amplio espectro (UVA/UVB) con un FPS mínimo de 30. Aplicalo 20 minutos antes de salir y reponelo cada dos horas, o después de transpirar o mojarte.
Grupos de riesgo
Los niños menores de un año no deben ser expuestos al sol directo bajo ningún concepto. Los adultos mayores también presentan una piel más delgada y menor percepción de la sed, por lo que requieren vigilancia constante.
Hidratación constante
El calor extremo deshidrata la piel y los órganos. Tomá agua fresca durante todo el día y evitá bebidas con mucha azúcar o cafeína, que pueden actuar como diuréticos.
Vestimenta con protección técnica
La ropa es la primera barrera contra la radiación. Optá por:
- Prendas de trama cerrada y colores claros.
- Sombreros de ala ancha (que cubran orejas y nuca).
- Anteojos de sol con filtro UV certificado (no uses lentes de juguete, ya que dilatan la pupila y permiten mayor entrada de radiación)