La guerra en Ucrania sumó un capítulo inquietante en la madrugada. Rusia lanzó un ataque masivo con drones y misiles que golpeó varias regiones del país.
Entre los proyectiles, uno llamó la atención por su impacto estratégico: el sistema balístico hipersónico más avanzado del arsenal ruso volvió a entrar en acción.
Velocidad que desafía la defensa aérea
Según datos de la Fuerza Aérea ucraniana, el misil alcanzó una velocidad cercana a los 13.000 km/h, diez veces más rápido que el sonido.
Esto reduce casi a cero el tiempo de reacción de cualquier sistema antimisiles actual. Para entender la magnitud, basta un cálculo: entre Moscú y Kiev hay unos 750 kilómetros, distancia que el proyectil recorre en minutos. Esta capacidad no solo complica la defensa, también altera la lógica de disuasión en Europa.
¿Qué es el sistema Oreshnik y por qué preocupa?
El misil, identificado como Oreshnik, está diseñado para cubrir grandes distancias y operar desde plataformas móviles. Puede portar varias ojivas, incluso nucleares, aunque en este ataque se usaron explosivos convencionales.
Su alcance cubre buena parte del continente europeo y su velocidad lo hace prácticamente imposible de interceptar. El propio Kremlin lo describe como un proyectil “imparable”, capaz de cambiar el equilibrio militar en segundos.
El contexto político detrás del ataque
La ofensiva ocurrió mientras se desarrollaban conversaciones internacionales para buscar una salida al conflicto. Moscú justificó el bombardeo como represalia por un supuesto intento de ataque contra una residencia presidencial, algo que Kiev y Washington niegan.
El operativo incluyó decenas de misiles y cientos de drones, con víctimas civiles y daños en zonas residenciales.
Advertencia directa a Occidente
Tras el ataque, Rusia lanzó un mensaje claro: cualquier fuerza militar europea desplegada en Ucrania será considerada un objetivo legítimo.
Esta declaración llega en medio de compromisos públicos de algunos países de enviar tropas si se logra un acuerdo de paz. Para Ucrania, el uso del misil hipersónico es una amenaza grave para la seguridad europea y la estabilidad regional.
La reaparición del Oreshnik confirma que la tecnología militar es un factor decisivo en la guerra. Más allá de las negociaciones, existen armas capaces de alterar el equilibrio en minutos. Europa toma nota y ajusta sus estrategias ante un escenario donde la velocidad y la precisión definen la próxima fase del conflicto.