Warner Music está estudiando seriamente la posibilidad de hacer una oferta pública inicial (IPO, por sus siglas en inglés) que podría valuar al cuarto sello discográfico más grande del mundo en u$s 5.000 millones.

La compañía –que fue vendida por Time Warner a principio de este año a un consorcio financiero por u$s 2.600 millones– se está preparando para un posible debut en el mercado de valores dentro de seis meses, según allegados a la empresa.

Warner Music no hizo comentarios al respecto, pero los observadores de la industria creen que la cotización de las acciones en la bolsa podría allanar el terreno para que retomen las negociaciones sobre la fusión con la británica EMI, la tercera compañía discográfica más grande.

EMI dos veces trató de fusionarse con Warner Music. Abandonó un acuerdo hace cuatro años debido a la oposición regulatoria y el año pasado se vio obligada a retirar una oferta al ser superada por un consorcio financiero encabezado por Edgar Bronfman hijo, ex vicepresidente de Vivendi Universal.

Se cree que Bronfman este año tuvo acercamientos con Eric Nicoli, presidente del directorio de EMI. No obstante, ninguna de las partes buscaron retomar negociaciones formales.

Warner Music estudia salir a la bolsa después de una rápida reorganización de la compañía, que controla cerca de 13% del mercado global. Cuando el mes pasado anunció que la firma había registrado ganancias, informó también que había obtenido un ahorro anualizado de u$s 225 millones tras la eliminación de 1.000 empleos.

Una oferta pública también crearía una potencial salida para los inversores, entre ellos Thomas H Lee Partners, Bain Capital y Providence Equity Partners. Los tres grupos de private equity ayudaron al consorcio que hizo la compra a recaudar casi u$s 1.800 millones en financiamiento de deuda para completar el acuerdo.

Conforme a los términos de la venta para Time Warner, el grupo de entretenimientos y medios estadounidense tiene la opción de adquirir hasta 15% de la compañía en cualquier momento durante los tres años posteriores a la conclusión de la venta.