En todos lados se cuecen habas, dice el viejo refrán que gana en fuerza a un mes del comienzo del gran evento deportivo del año. Por estas horas, en Sudáfrica se han alzado voces de protesta porque el tema oficial del Mundial (Waka-Waka) lo cantará una extranjera (Shakira) y no un artista local; en México se debate si está bien que el presidente Felipe Calderón asista al partido inaugural teniendo en cuenta los graves problemas de desempleo existentes; en Francia la gran tienda Saturn se muestra optimista (¿o pesimista?) y promete devolver el total del valor de la compra de televisores si la ‘bleu‘ sale campeona; y en España, oficialistas y opositores discuten si hizo bien Mariano Rajoy en firmar un contrato con la cadena digital Veo7 para ser comentarista del Giro de Italia y del Mundial de fùtbol.
Por estos lados, claro, también tenemos nuestras “cosillas . Mientras calificados políticos con apetencias presidenciales o de gobernador para la próxima campaña, sellan acuerdos con barrabravas para incluir sus nombres o siglas en las banderas argentinas que mostrará la tele, el DT Diego Maradona volvió a tener otra semana de furia, esta vez, porque la posible cancelación de un inapropiado partido amistoso en Dubai podría afectar el fortalecimiento de su cuenta bancaria. En días en que sería conveniente ver a Maradona sonriente, feliz y agradecido por la posibilidad de dirigir a una gran Selección y de volver a ser, nuevamente, eje de todas las miradas que estén posadas en Sudáfrica, un brusco intercambio dialéctico con el hijo de “el dueño del circo (Maradona dixit) vuelve a tornar turbulentas una aguas que nunca estuvieron demasiado calmas. Esta semana, llega el primer filtro. Quedarán sólo 30 nombres que alimenten la ilusión de un hincha que, según pasan las horas, deja atrás viejas dudas para soñar dulces sueños que, muchas veces, terminan con una Copa en alto.