Con los juicios a los uploaders que subían canciones a los sitios gratis, como Kazaa o Bit Torrent, la industria discográfica estadounidense logró que casi se cuadruplicaran las ventas de música online dentro de los sitios legales. En la primera mitad de 2004, las canciones que viajaban por la red en sitios legales sumaban u$s 220 millones. Durante el mismo período de este año, la facturación legal ascendió a u$s 790 millones. Con el crecimiento de las ventas digitales, la industria amortiguó la caída general. En el primer semestre del año, las ventas totales fueron de u$s 13.200 millones, un 1,9% menos que los u$s 13.400 millones facturados en 2004.
En la Argentina, donde las ventas de CDs alcanzaron los 9,2 millones de discos entre enero y agosto, con una facturación de $ 175 millones, las descargas de música por la red es inmensa: 286 millones de canciones anuales. Gabriel Salcedo, director de Capif, la cámara que nuclea a las discográficas, cree que eso puede cambiar. “El lanzamiento de sitios que funcionen como tiendas virtuales atraerá muchos usuarios que se sumarán a la revolución digital por no confiar en los servicios ilegales e inseguros , explica el ejecutivo de la entidad.
Pese a que la venta de CDs viene en alza, se calcula que en cada hogar con acceso a Internet se descargan casi once temas por semana. Multiplicando esa cifra por las 52 semanas del año, cada casa accede a 566 canciones bajadas sin pagar ni un centavo. Esto equivale a 22 millones de CDs en un año. Entre el grupo de bajadores no compradores predominan los varones, adolescentes, de nivel socioeconómico medio alto y bajo con residencia en el Gran Buenos Aires. En este segmento, dos de cada tres graban en CD la música que descargan de la red.
De todas formas, el mercado local da señales de querer arrancar con la oferta de música digital con todas las de la ley. En ese sentido, se sabe que dos discográficas tienen proyectos concretos, que están muy cerca de ser lanzados. Se trata de Distribuidora Belgrano Norte (DBN) y Epsa Music. Las dos están ultimando los detalles de los temas que ofrecerán para bajar, previo pago de un precio a definir. Aunque las empresas prefieren no dar detalles al respecto, en el catálogo de Epsa hay mucho material de cantantes nacionales de folklore y tango. En DBN, la empresa de la familia Amorena, sobresalen los derechos del Indio Solari, Los Redonditos de Ricota y Los Piojos, pero también hay muchos otros artistas nacionales y algunos internacionales.
Raúl Vázquez es el director de IFPI, la federación que representa a las cámaras discográficas de todo el mundo, para América latina, con sede en Miami. “Cuando se vio la repercusión de las demandas en Estados Unidos, las acciones judiciales se extendieron a los principales países de Europa, con mucho éxito. Ahora, vamos a realizar demandas para parar este problema en la región , explicó.
En México, el mayor mercado de música legal e ilegal, ya hay dos sitios que arrancaron con todo en la distribución de música digital. Uno de ellos se llama Esmas, y es propiedad del grupo Televisa. El gigante de la familia Azcárraga llegó a un acuerdo con las mayores discográficas y les dio un canal adecuado. El otro es Tarabu, un sitio de descargas detrás del cual está Carlos Slim, el millonario dueño de Telmex. En el país, más allá de las discográficas, los multimedios están estudiando el mercado.