Como estaba previsto, el secretario de Agricultura, Miguel Campos, se reunió ayer con el grueso del sector de ganados y carnes y ratificó que a partir del primer día de noviembre no se podrán faenar bovinos con un peso inferior a 300 kilos. El funcionario mantuvo un acalorado encuentro en el que las entidades del sector, como Sociedad Rural y Confederaciones Rurales manifestaron abiertamente su oposición a esta medida.

Todos los presentes coincidieron en la necesidad de avanzar rápidamente en el aumento de la oferta de carne para hacer frente a una demanda interna sostenida y a un mercado exportador que no deja de crecer. Sin embargo, las entidades aseguraron que la intervención estatal y el aumento de las restricciones perjudicarán especialmente a los productores ganaderos.

Durante la reunión, Campos confirmó que su cartera está elaborando un proyecto de ley que contemplará beneficios impositivos y otra batería de medidas para fomentar la mejora del peso promedio de los animales con destino a faena. En este sentido, el funcionario aclaró que puede pasar todavía mucho tiempo antes de que esta ley pase por el Congreso, por lo que recomendó a toda la cadena que acerque propuestas que permitan un salto cualitativo inmediato en la oferta cárnica. El Gobierno espera que la restricción que comenzará a regir produzca un aumento de 150.000 toneladas de carne en un año de vigencia.

Autoservicios chinos

A las principales cadenas de supermercados que se comprometieron el lunes a mantener estable el valor de la carne por 90 días se sumaron ayer los autoservicios de propietarios chinos de la Capital Federal y Gran Buenos Aires. El Ministerio de Economía y la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residente Chinos (Casrech), firmaron un acuerdo que apunta a congelar el precio de 12 cortes vacunos en los valores promedios que tuvieron durante la segunda quincena de agosto.