No es un tema menor para las Pyme. Y menos aún luego de la devaluación. La inversión en tecnología es un punto por demás recurrente cuando se habla de las mayores dificultades que tienen hoy las pequeñas y medianas empresas.
Saben que –para algunas más, para otras menos– es un gasto necesario que en algún momento habrá que hacer.
El tema es cuándo y cómo hacerlo. Muchas veces los recursos no abundan, aunque las necesidades se hacen cada vez más palpables.
Puede ser una computadora, un servidor, un sistema integrado de redes o una conexión a Internet.
Hablar de precios no es simple ya que todo dependerá de las necesidades de cada Pyme. El tema principal, incluso tal vez más importante que la cuestión económica, pasa por saber qué precisa exactamente la empresa y para qué necesita realizar una innovación tecnológica.
Conocer el camino
El primer paso que habrá que dar, entonces, será saber cuál es el camino que se le quiere dar a la empresa, hasta qué punto la renovación del parque tecnológico representará un beneficio para la Pyme.
"El mismo empresario es quien se debe dar cuenta de qué es lo que precisa, para qué lo precisa y hasta qué punto lo precisa", explica Enrique Carrier, de la consultora Carrier & Asociados.
Pero para esto será importante también que el propietario de la Pyme, o al menos alguien de su confianza, tenga conocimientos básicos sobre tecnología.
Aunque muy probablemente el empresario esté al tanto –o al menos debería– de las innovaciones que aparecen en el mercado en relación al rubro en el que operan, como puede ser una máquina para determinado fin, es común que se le pierdan detalles sobre temas que van más allá de esos, más específicos.
"Por ejemplo, si hay programas que ayudan a realizar las tareas contables, la empresa se tiene que enterar de algún modo. Es muy común que algunas compañías se queden afuera de las innovaciones tecnológicas simplemente por desconocimiento y no tanto por poder de compra", dice Carrier.
El conocimiento de las nuevas tecnologías debe estar muy bien acompañado por un relevamiento para saber qué es lo que tiene la empresa y analizar si basta con lo que ya se cuenta.
"Las desventajas de no estar actualizado tecnológicamente se pueden ver por dos lados: interna y externamente. Desde el primer punto de vista, se sentirá por la ineficiencia de algunos procesos o la falta de reconversión. Por el otro, en tanto, se podrán comenzar a notar mayores diferencias respecto de la competencia, en caso de que ella sí esté al día con la tecnología", asevera Carrier.
El significado de estar "de- sactualizado tecnológicamente" es muy variable para cada Pyme. Dependerá de las necesidades reales de cada una y de la medida en que estén cubiertas.
Si se trabaja en una empresa de servicios, por ejemplo, no será suficiente con un teléfono y una casilla de mail.
Cuestión de caja
Para José Nanni, gerente comercial de IBM Argentina, también hay una cuestión de caja que influye en la falta de inversión en tecnología. Hace hincapié en el mal manejo de los recursos que hacen algunas empresas, y dice que esto les impide acercarse a mejoras tecnológicas.
"Se estima que los gastos anuales de las empresas en tecnología varían entre el 2 y el 10% de los ingresos. En promedio, gastan un 70% de su presupuesto en la operación y manutención de sistemas de tecnología existentes, en tanto que el 30% restante lo destinan a la implementación de nuevos sistemas. Esto lleva a que sacrifiquen las nuevas capacidades del negocio, a expensas de los costos fijos", afirma Nanni.
A modo de recomendación, el directivo dice que "en lugar de ajustar sus gastos totales en su infraestructura tecnológica, las empresas deben analizar la estrategia, la forma de administración, implementación e inversión tecnológica. No se trata de cuánto se gasta, sino de cuán estratégico se es".
M.B.