Sin el ruido que presidió su aterrizaje en el mercado publicitario chileno, el grupo argentino Sarmiento dejó Chile a mediados de este año. En 2000, la agencia, filial de Publicidad Sarmiento en la Argentina y propiedad de la familia Terranova, llegó con todo al país vecino. Pero el alto precio que ofertó para adjudicarse las concesiones de explotación publicitaria en las principales comunas de la capital terminó por desfinanciar su operación local.

Según fuentes del sector, el Grupo Sarmiento sobredimensionó el valor del mercado publicitario chileno, lo que terminó por pasarle la cuenta: dejó de pagar los altos cánones comprometidos por la explotación del mobiliario publicitario en comunas como Las Condes, Vitacura y Santiago Centro y, así, perdió luego las concesiones.

Desde las oficinas de Sarmiento en la Argentina, señalaron que lo que queda de la operación del grupo en Chile es manejado por el gerente General de la empresa y uno de los dueños, Orlando Terranova, quien declinó referirse a los motivos de la salida de la firma de Chile.

El desembarco de Sarmiento en Chile fue auspicioso. Llegó en septiembre de 2000 con el objetivo de “revolucionar el mercado publicitario chileno. Su carta de presentación fue una agresiva oferta de precios para adjudicarse las licitaciones de los municipios, que en algunos casos duplicaba a las del resto de las agencias. A la vez, apostaron por un nuevo diseño de soportes publicitarios en calles y paradas de colectivos con millonarias inversiones.

A un año de su ingreso, el grupo Sarmiento había ganado las concesiones de las municipalidades de Santiago, Vitacura, La Florida, La Reina y Las Condes, entre otras. Y había captado el 30% del mercado, con una facturación cercana a 7 millones de dólares, en 2001. “En el poco tiempo que llevamos en Chile, logramos contratos por u$s 9 millones y una participación de 30%, que esperamos incrementar , aseguraba entonces el gerente General, Federico Diez.

Pero los planes cambiaron rotundamente. En 2005, el municipio de Santiago debió reducir un 25% la cantidad de elementos publicitarios que se habían adjudicado y bajar a 25% el canon. Como a fines de 2003 Sarmiento no pagó el canon acordado, fue multada. Pero, como tampoco abonó la multa, caducó en junio de este año la concesión. La misma situación se repitió en otras comunas.