Una propuesta, dos visiones encontradas, una polémica asegurada. Así pareciera manejarse la Argentina de estos tiempos donde, desde veredas enfrentadas, se vocifera contra el otro, contra el pensamiento del otro, sin siquiera analizar los beneficios o perjuicios que determinada medida puede generar.

La última gran discusión ha surgido en torno al Mundial de Sudáfrica, y a que las escuelas públicas permitan a los chicos ver los partidos de la selección nacional en el mismísimo colegio. La iniciativa partió del ministro de Educación Alberto Sileoni y, de inmediato, aparecieron algunas voces opositoras, como la de Mauricio Macri, con fuertes críticas a la medida.

Lejos de entrar en los pormenores del asunto, habría que aclarar de qué se está hablando. El conjunto de Maradona debutará un sábado, posteriormente jugará un jueves a las 8,30, y cerrará su participación en la fase inicial un martes a las 15,30. Es decir que cada alumno vería en clase sólo un partido, al que se sumarían, eventualmente, uno o dos más en caso de que la Selección avance en su derrotero. Ahora, en un país donde a la Educación se la cascotea tanto, quedando relegada ya sea por conflictos gremiales, o feriados “pro-turismo , ¿no parece exagerado el debate?

Lo concreto es que, mientras se delibera el asunto de los alumnos, el “Maestro sigue haciendo de las suyas. En otra semana mágica, con gol y victoria en el gran derby español, días después de haber anotado cuatro tantos ante Arsenal en la Liga de Campeones, Lionel Messi sigue facilitándole el camino a Maradona que, ante la presencia de semejante crack, solo debe abocarse a la tarea de rodearlo de la mejor manera posible para que el “10 pueda rendir como cuando él era el “10 . Tal vez deba apelar a la memoria, o consultar a Bilardo. Algo no tan complicado.