

A los estadounidenses les gustan los autos grandes y las casas grandes, de manera que es bastante lógico que ahora opten por la megaiglesia: un enorme complejo cuya presencia se multiplica en los suburbios de las grandes ciudades de Estados Unidos y que algunos describen como una especie de Walt-Mart religioso.
El templo metodista Mount Bethel, cerca de la ciudad de Atlanta, por ejemplo, abarca casi 18 hectáreas y cuenta con un gimnasio, una escuela primaria, un campo de béisbol y una laguna para pescar. Además, la congregación ya está ampliando las instalaciones para incluir un anfiteatro y un gimnasio nuevo. “Cualquier sábado, hay aquí miles de personas haciendo asados, pescando o caminando por las sendas naturales , dijo Randy Mickler, pastor de este complejo valuado en aproximadamente 70 millones de dólares.
La mayor parte de las megaiglesias están en los estados de California, Texas, Florida y Georgia, y a veces incluyen patios de comida, como los de los centros de compras, y locales de Starbucks. Algunas de las más grandes, como Lakewood, en Houston, Texas, son similares a gigantescos complejos de oficinas, sin cruces que los distingan de otros edificios.
Los observadores opinan que estas nuevas iglesias, que atraen a miles de personas a sus ceremonias, son el fenómeno de más profundo impacto en la experiencia religiosa de los estadounidenses desde el tele-evangelismo. Especialmente porque cada vez son más las megaiglesias que no pertenecen a una religión determinada.
Por otra parte, estos desmesurados complejos han contribuido a convertir la asistencia a los templos en una práctica cotidiana, que no está relegada a los domingos. Y algunos de los pastores, que en las ceremonias suelen usar ropa de cuero y micrófonos como los de las estrellas de rock, convierten sus templos en discotecas, los sábados a la noche, para alentar la formación de parejas en la congregación.










