En un mundo en problemas, en el que la sincronización de la política monetaria lleva el interés cada vez más cerca de cero en casi todos los rincones, la convergencia es sólo cuestión de tiempo. Estamos ingresando en un tiempo en el que por primera vez desde 2005 el diferencial de tasas quedará relegado a un oscuro papel secundario a la hora digitar el futuro de las monedas. Lo que habrá que mirar ahora es la situación fiscal.

Al menos, ése es el escenario que traza el banco Barclays para este año. “Todo lo demás constante, una caída permanente de un punto porcentual en el déficit fiscal ajustado cíclicamente de EE.UU. como porcentaje del PIB viene asociado a un retroceso del 9% en el dólar desde los años setenta , dicen. Barclays proyecta que tanto EE.UU. como Gran Bretaña experimentarán un dramático aumento de sus rojos presupuestarios. “Prevemos que el déficit presupuestario en EE.UU. pasará de 1,2% del PIB en 2007 a 9,1% en 2009 (basándonos en la asunción conservadora de que el paquete de estímulo fiscal de Obama no excederá los u$s 600.000 millones.) Para Gran Bretaña, esperamos que el déficit se amplíe a 7,6% del PIB en 2009 desde 2,7% en 2007. Por el contrario, creemos que el deterioro de los déficits será menor tanto en Alemania como en Francia , apuntan.

Existen, no obstante, algunos ejemplos en la historia que parecerían indicar lo contrario. “El impresionante rally del dólar en 1982-1985 muchas veces es atribuido a la política fiscal sumamente expansiva de la administración Reagan. Sin embargo, creemos que la explicación residió en el fuerte ajuste monetario que hizo Volcker (1979-87) y que resultó en tasas de interés reales muy altas. Al dólar le hubiera ido aún mejor si el déficit no se hubiera deteriorado como lo hizo . Es un escenario muy diferente al que se da hoy en EE.UU., donde las tasas permanecerán bajas aún cuando las necesidades de financiación sean enormes.

En línea con estas proyecciones, el banco espera que el dólar sufra una presión importante a medida que avance el 2009, para terminar el año en 1,45 por euro.

Sin embargo, dado que el proceso de desapalancamiento todavía no se agotó por completo y que los mercados no han terminado de incorporar a los precios los crecientes riesgos que pesan sobre los mercados emergentes, el dólar navegaría los próximos tres meses sin mayores problemas, con un nivel de 1,30.