Los países latinoamericanos y la Unión Europea llegarán a la Cumbre de Viena que comienza esta semana con marcadas diferencias en el plano económico y sin perspectivas de avanzar en la firma de acuerdos comerciales que abran la puerta a mayores intercambios. Originalmente estaba previsto que el encuentro, al que asistirán 60 mandatarios y representantes de los dos lados del Atlántico, marcara un antes y un después en las relaciones bilaterales.
Pero las coincidencias que ambas partes muestrab en general en el plano político y social chocan por estos días con el clima de división que vive América latina y la falta de voluntad del bloque europeo en aumentar el comercio con la región.
Como pocas veces antes, los países sudamericanos llegarán el jueves a Viena sin un frente común. Al conflicto entre Uruguay y la Argentina por la instalación de las papeleras se sumó en los últimos días la decisión de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos de Bolivia, medida de alcance aún desconocido que despierta inquietud entre sus socios. Además, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) irá a Viena fracturada y con un futuro incierto luego de que Venezuela adelantó que renunciará a ese bloque.
Del lado europeo, aunque entre sus miembros no hay grandes diferencias en relación a América latina, varios tienen importantes inversiones en la región y buscarán volcar la agenda de la Cumbre hacia la búsqueda de mayores garantías de los países receptores.
Pero más allá de los posicionamientos que mostrarán en la Cumbre, que se extenderá hasta el sábado, en general hay coincidencias en que no se producirán grandes novedades. El principal obstáculo en la relación bilateral sigue siendo la dificultad para cerrar acuerdos comerciales que amplíen el comercio, especialmente de Latinoamérica hacia el Viejo Continente.
Sólos Chile y México
Hasta ahora, la UE sólo consiguió firmar entendimientos con Chile y México. En cambio, lleva siete años negociando con el Mercosur sin haber dado grandes pasos que permitan vislumbrar la luz al final del túnel. Además, las autoridades europeas dieron a entender que no retomarán la negociación hasta que se defina la Ronda Doha de la OMC. Por lo tanto, es seguro que hasta mediados de 2007 no habrá novedades.
Finalmente, aunque se había especulado que la Cumbre iba a ser el escenario para impulsar el diálogo comercial con el Caribe y la CAN, a último momento estos temas quedaron de lado.
Los países del Viejo Continente son los segundos socios comerciales (después de Estados Unidos) para las economías de la región. Sólo en 2005, éstas exportaron a la UE por un valor de 71.000 millones de euros e importaron productos por 62.000 millones de euros.
Sin embargo, países como la Argentina, Brasil o Colombia aspiran a un mejoramiento de la composición de sus exportaciones sin renunciar a que se incrementen las ventas de productos primarios, algo que choca con la resistencia europea. En este sentido, los latinoamericanos piden que la UE considere el desarrollo desigual de las regiones y que dé el primer paso para abrir más su mercado. Dos semanas atrás, representantes del sector académico y social de varios países latinoamericanos se reunieron en Viena con pares europeos para analizar la relación bilateral y afloraron las perspectivas discrepantes de ambas partes para encarar el futuro común.
Por lo pronto, las autoridades de la Comisión europea focalizan sus esfuerzos en destacar las coincidencias existentes en el plano social y político, mientras incrementan la ayuda económica directa.
Este año está previsto que los países sudamericanos reciban 500 millones de euros para proyectos de desarrollo a lo que se sumaría también la creación de un fondo de inversiones de 4.000 millones de euros destinado a financiar a empresas europeas que inviertan en la región.