La industria mundial de la música acaba de lanzar su mayor acción legal contra supuestos piratas cibernéticos; inició casi 1.000 juicios en 11 países.
Importantes sellos discográficos, entre ellos Universal, Sony BMG, EMI y Warner apoyan la medida para detener la descarga de archivos musicales, práctica que a la industria le cuesta, se estima, u$s 2.400 millones anuales en ventas perdidas.
La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), que representa 1.400 empresas discográficas, señaló que la acción apuntará por primera vez a Asia, con juicios iniciados en Japón. Los otros blancos son los piratas de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia.
La industria cinematográfica, que también asegura que pierde u$s 3.500 millones por año por la piratería online, está observando de cerca esta estrategia como posible modelo para su propia iniciativa.
Quienes critican el esquema cuestionan la táctica de iniciar juicio a los fanáticos de la música. Pero la IFPI contraataca informando que las ventas de música en todo el mundo disminuyeron de u$s 40.000 millones en 1999 a u$s 32.000 millones. Aún excluyendo las copias online, el sector estima que el valor de la piratería física de CDs es de u$s 45.000 millones.
Estos últimos juicios coinciden con una campaña distinta que hoy comienza en Estados Unidos. La Asociación de la Industria Discográfica estadounidense está iniciando juicios por violación a los derechos de autor contra 405 estudiantes de 18 universidades, acusándolos de usar conexiones de Internet gratis para “robar música a gran escala .
Cerca de 40 acciones legales se están activaron en Japón, donde las ventas de música cayeron 30% en los últimos cuatro años.
La IFPI emitió advertencias a los supuestos piratas para que dejen de hacer copias porque, de lo contrario, enfrentarán potenciales multas. Hasta ahora, se enviaron más de 12 millones mensajes en 12 países.
“No hay duda de que la campaña está teniendo impacto. Se está conteniendo la descarga de archivos. El tráfico en redes peer-to-peer (permiten intercambiar archivos de máquina a máquina, con poca interacción de un servidor, a través de internet) ya empezó a disminuir, aseguró John Kennedy, presidente de la IFPI.