Cuando el pasado 12 de enero un terremoto devastó buena parte de Haití, Eliphene Cadet sufrió el duro embate que significaba, entonces, la caída sobre su anatomía, y la de sus dos pequeños hijos, del techo de la humilde vivienda que habitaban en Puerto Príncipe. Cadet logró sobrevivir. Desde entonces, muchas noches ha dormido en la calle y sólo ingirió alimentos, cuando pudo. Hoy está en Texas, concentrado con la selección nacional de fútbol de su país, soñando con goles y gambetas. A los 29 años, pasado mañana jugará contra la Argentina, mientras su familia lo espera en una tienda de campaña que organizaron las autoridades haitianas. Charles Herold, otro de los titulares que pondrá en Cutral Có el técnico colombiano Jairo Ríos, no piensa en el amistoso, sólo agradece: “Aquí comí bien y dormí bien , declaró con cierta culpa por su privilegiada situación comparada con la de miles de compatriotas. En cambio, el defensor Peter Germain, quien contó estar en permanente contacto con el ex River y actual Independiente Rivadavia de Mendoza, Judelin Aveska, el único haitiano que juega en la Argentina, dijo que “mis amigos y familiares están esperando que hagamos algo positivo para el país; si ganamos contra Argentina, entonces la gente será feliz .

Frente a estos jugadores, en un encuentro que se juega por estrictas cuestiones contractuales vinculadas al cuerpo técnico, Diego Maradona presentará una formación que nada tiene que ver con la Selección que jugará en Sudáfrica. Se trata de un heterogéneo mosaico que incluye a un “casi mundialista, Martín Palermo, a los ilusionados Juan Mercier y Adrián Gabbarini, junto a Diego Pozo y hasta a Ariel Ortega, en una convocatoria que apenas se justifica en la debilidad que el DT tiene por el ‘Burrito’.

Juega la Selección. O algo así. Sin interés deportivo, por un puñado de pesos y con cierto tinte solidario. Al menos, algo positivo.