El gobierno argentino alista otro golpe para los envíos de gas a Chile. Ahora, prevé aplicar un nuevo impuesto, pero esta vez gravando al transporte del fluido entre ambos países. Esa carga se sumará a la de las retenciones del 20% que se aplican a las exportaciones de gas desde 2004.

Pese a que las empresas aún no fueron notificadas, trascendió que el gravamen se aplicará sobre la infraestructura de transporte que se utiliza para que el hidrocarburo cruce la Cordillera, empleando las redes de la distribuidora GasNor en el norte –que conecta con los gasoductos NorAndino y Gas Atacama–, la de la Distribuidora de Gas Cuyana, que se une a GasAndes en el centro del país, y la de Camuzzi Gas del Sur, que enlaza con el Gasoducto del Pacífico, en la VIII Región.

Aunque aún no puede estimarse el impacto que el impuesto tendrá para las empresas chilenas, su aplicación volverá a subir los costos que pagan las transportistas locales, generadoras y distribuidoras de gas natural para importar unos 22 millones de m3/día desde la Argentina.

Por la carga de las retenciones, el gobierno argentino retiene el 20% del precio en dólares que las petroleras de ese país reciben por venderle gas a Chile. Pero la mayoría de las productoras traspasó ese costo extra a sus clientes locales.

Con esa lógica, los mayores costos para las empresas chilenas dependerán de la tasa que fijen las autoridades argentinas. Esa mayor presión fiscal busca generar más recursos para financiar la expansión de la red de gasoductos de la Argentina.

Fuentes del sector dijeron que “los chilenos terminaremos financiando las ampliaciones que servirán para seguir desviando mayores volúmenes del gas que viene a Chile , se lamentan.