En el corazón del Parque Nacional Nahuel Huapi, a 870 metros sobre el nivel del mar, Villa La Angostura se presenta como una pequeña y pintoresca localidad de montaña enclavada entre paisajes que sorprenden. El lago Nahuel Huapi y los cerros circundantes le imprimen una atmósfera de tranquilidad y pureza que cautiva a los visitantes. Junto a los atractivos de la naturaleza, además, esta localidad ha sumado un acelerado crecimiento, el cual tomó impulso en 2005 con un 11% más de visitantes que el año anterior y llegó a esta temporada con una oferta de servicios exponencialmente ampliada y mejorada.
La Angostura está a sólo una hora de Bariloche, a una hora y media de San Martín de los Andes (por circuito Siete Lagos) y a media hora del paso a Chile Cardenal Samoré. Esa ubicación basta para atraer a muchos que llegan de paso y terminan por quedarse o vuelven al año siguiente seducidos por las características del lugar. Aquí la mayoría de los hoteles y cabañas tiene el encanto de alzarse a orillas del lago Nahuel Huapi, los distintos restaurantes han sabido apostar a la gastronomía más selecta, y para entretenerse no faltan ni agradables paseos de compras ni la posibilidad de esquiar en uno de los principales centros invernales del país. Por esas y otras razones, entre las cuales no puede olvidarse un encumbrado abanico de servicios de spa, esta localidad neuquina hoy puede jactarse de ser la aldea de montaña más exclusiva de la Patagonia.
Hacia cimas blancas
La inmensidad del lago Nahuel Huapi, incluyendo a la ciudad de Bariloche, la isla Victoria y la península Quetrihue, pueden apreciarse como en un mapa desde las alturas del centro invernal cerro Bayo. Este complejo, a sólo 15 minutos de Villa La Angostura, cuenta con 200 hectáreas destinadas a la práctica de esquí alpino en un marco de belleza inigualable.
Entre sus novedades, para este año sobresale un nuevo medio de elevación tipo doble, la Telesilla los Lagos, que va desde la Base T-Bar hasta la cota 1.600, y también la nueva pista denominada Del Bosque, con un nivel de dificultad Rojo. A eso se agregan los 3.000 metros de superficie del snowpark The Park Border, donde todos los viernes desde las 9 horas se ofrecen testeos gratis de tablas para snowboard y, desde las 16 hs. y hasta el cierre de pistas, toma forma un clima
especial con música chill out, Dj’s, bandas en vivo y happy hour.
Entre los eventos deportivos de este año vale citar la Segunda Edición Copa Fernet Cinzano Rugby X-treme 2006, a realizarse el 6 de agosto, y el Megaevento de Freestyle de snowboard el 19 del mismo mes. En el variado programa de temporada, se destaca también la segunda edición del Encuentro de Chefs en Altura, un evento gastronómico que –tanto en el cerro como en la ciudad– deleitará a los visitantes durante los mediodías del 9 al 12 de agosto con creaciones culinarias de algunos de los más reconocidos chefs del país.
Más allá de la nieve
Pero no todo es nieve en esta exclusiva villa patagónica. Por el contrario, si existe hoy una apuesta que ha cobrado particular fuerza desde la Secretaría Municipal de Turismo local es la de promover actividades complementarias a la práctica del esquí y del snowboard. Por eso, es notable el crecimiento en la oferta de paseos y excursiones, abarcando desde salidas de turismo aventura hasta propuestas destinadas a difundir la producción artesanal de la región.
El trekking es una de las actividades promocionadas, ya que permite ponerse en contacto con la naturaleza caminando entre ríos y arroyos que atraviesan bosques milenarios de cipreses, alerces y coihues. Pero la lista de alternativas es mucho más extensa; incluye caminatas con raquetas entre senderos llenos de magia, cabalgatas por silenciosos bosques accediendo a imponentes vistas panorámicas, paseos en velero para contemplar las pintorescas bahías del Nahuel Huapi desde el agua, “flotadas para la familia en el río Limay, excursiones en catamarán al Bosque de Arrayanes y a la Isla Victoria, y un recorrido denominado Ruta de Artesanos y Productores, que brinda la oportunidad de conocer la esencia de esta localidad mediante sus delicadezas artesanales y culinarias.
Más allá de toda excursión programada, también hay lugares que justifican una distendida visita aún para los adeptos a la adrenalina de la nieve. Así, no es posible dejar de pasear por Puerto Manzano, que a orillas del Nahuel Huapi, y a 7 kilómetros del centro de la villa, se alza como una zona distinguida, de construcciones típicamente cordilleranas entre bosques de coihues. En este lugar, un placer recomendable es detenerse en el restaurante La Delfina, de Hostería La Escondida, donde Natalia Mutchinik sorprende cada noche con especialidades donde priman los productos de la región combinados en un refinado estilo gourmet, sin que falte una buena carta de vinos de compañía. Para la tarde, otro espacio digno de recomendar es Temático, un “bar de infusiones donde se realza la tradición del mate con yerbas especialmente seleccionadas junto a una original carta de té que combina aromas y sabores de flores, frutos y especias. Como complemento perfecto aparece una pastelería de variadas y bien presentadas exquisiteces.
Sin duda, estas opciones forman parte de una nutrida oferta gastronómica. Truchas, ciervos, jabalíes, corderos, fondues y bourguignones, entre otras propuestas, configuran una oferta gourmet altamente sofisticada que tiene lugar en variados restaurantes. Entre ellos, dos ejemplos distintivos son Tinto Bistró y Waldhaus. El primero es el restaurante de Martín Zorriegueta, hermano de la princesa Máxima. El lugar es agradable, con madera a la vista y una atención excelente. Se destaca su completa carta de destilados, la cual atrae a un público joven durante las noches. Waldhaus, en tanto, tiene por encargado de los fuegos al chef Leo Morsella, quien ejecuta una audaz carta donde enlaza la cocina patagónica y la europea en un local de cálida ambientación. Y la lista sigue con opciones como el recientemente inaugurado La Oveja Negra, La
Cabaña (en Bahía Manzano Resort), La Camorra y, de próxima reapertura, Las Macarenas. Por otra parte, cuando cae el sol, dos de los bares que centralizan la movida del “after esquí son Hub y Nativa, mientras que la noche parece no tener fin en los boliches La Taverna y NqN Dance.
Alojamientos de gran nivel
La arquitectura de montaña seduce a la hora de elegir alojamiento. Más de 3.000 plazas se distribuyen a lo largo de las costas del Nahuel Huapi, completando una estética a todas luces distintiva.
Las Balsas, de la cadena Relais & Chateaux, es un verdadero ícono del lujo en La Angostura. Tiene 19 habitaciones rodeadas por un entorno natural a orillas del Nahuel Huapi. Entre sus servicios sobresale la cocina del chef Pablo Campoy, quien lleva adelante una gastronomía de autor basada en los productos de la zona. Una recomendación: preguntar por el menú degustación, una alternativa fuera de carta que ofrece seis pasos donde tanto los insumos como la técnica son de primer nivel. Para acompañarlos, la cava cuenta con etiquetas premium y añadas especiales de grandes vinos argentinos. Quienes prioricen el relax, en tanto, Las Balsas ofrece un afamado Spa Center, con modernos programas de salud y belleza que suman la distensión de los paisajes observables tras grandes ventanales.
Otro hotel que no sólo se ha convertido en un referente de máximo confort y exclusividad, sino que también puede considerarse como parte de la historia de La Angostura, es el casi centenario hotel Correntoso. Ejemplo paradigmático del fuerte desarrollo logrado por la industria hotelera local, este alojamiento estuvo una década abandonado, tras una gran inversión fue reinaugurado en 2003, y ahora, funcionando a pleno, ha ido más allá invirtiendo en un salón para eventos y en un nuevo spa, a la vez que puso en marcha la construcción de un nuevo edificio para sumar 15 habitaciones que estarían listas entre fines de este año y principios de 2007. Está ubicado en la boca del río Correntoso, en su unión con el Nahuel Huapi, un sitio considerado de culto para pescadores de todo el mundo. Ofrece un excelente servicio, muy buena gastronomía y momentos irrepetibles, como el de degustar un trago relajada y cómodamente en el salón de estar mientras se observan los cambiantes colores del atardecer.
Entre profusas arboledas, otra opción de lujo es Hostería La Escondida. Un diseño de piedra y madera a la vista, donde la calidez marca cada detalle, se abre aquí entre habitaciones espaciosas con vista al lago. Los servicios, además del recomendado restaurante La Delfina, incluyen un spa con un diversificado abanico de tratamientos, sauna y pileta climatizada.
Una de las últimas aperturas en la naturaleza de Puerto Manzano es la de Hostería Puerto Sur. Un completo centro de salud y piscina climatizada interior y exterior con jacuzzi figuran entre los servicios de este alojamiento, que tiene 14 suites con hidromasajes. La arquitectura del lugar muestra cuatro niveles que hacen referencia a los cuatro puertos lacustres más atractivos de la región: Puerto Blest, Puerto Quetrihué, Arrayán y Manzano.
Santiago Igarzábal