El Consejo de Supervisión de Volkswagen decidió que Viktor Klima, presidente de la filial argentina, también asuma responsabilidades sobre las operaciones sudamericanas de la automotriz. La noticia todavía no se difundió en forma oficial, ni en el país, ni en la casa matriz de la firma germana. Pero ya la anticipó hace unos días el Handelsblatt, principal diario financiero de Alemania.
El ascenso no significará un alejamiento del ejecutivo de Buenos Aires. Por el contrario, el ex canciller austríaco será, vía Pacheco, el nexo entre Wolfsburgo y las distintas oficinas de la región, a las que coordinaría. Esa función quedó vacante desde el año pasado, cuando Peter Hartz, director global de Recursos Humanos de la automotriz, renunció a su cargo, involucrado en el escándalo de sobornos que afectó al grupo.
Klima, de 59 años, llegó a la Argentina a mediados de 2000. Bajo su gestión, Volkswagen pasó de una situación difícil a ser la niña bonita de la región (“Todos me decían que había que cerrar la fábrica , reconoció en público hace poco), como se destaca en el último balance anual del grupo. Klima logró que la filial reportara directamente a Alemania –y no a Brasil, como ocurría hasta entonces– y, en la carrera comercial, la marca lidera las ventas domésticas desde 2003, con una cuota que, a julio último, ascendía al 20,6% del mercado total, con un producto, el Gol, cuyas entregas equivalen al 10% de la industria.
Además, la filial obtuvo una inversión de 300 millones de pesos para producir un nuevo vehículo, el familiar Suran, en la planta de General Pacheco y, por estos días, puja por un nuevo desembolso, de unos 100 millones de dólares, para ampliar la capacidad de su fábrica cordobesa de transmisiones, que exporta el 95% de su producción y trabaja a tres turnos.
En 2005, VW fabricó 25.666 unidades del mediano Polo y del utilitario Caddy, y comercializó a sus concesionarios un total de 83.934 vehículos. En siete meses de 2006, con la línea de montaje de la Suran ya en funcionamiento, su producción sumó 21.186 coches, 55,8% más que en igual período del año anterior. Sus ventas internas avanzaron 12,8%, a 53.665 operaciones.
Polo opuesto
Por el contrario, en Brasil –donde es el mayor fabricante de autos, con 614.200 unidades en el último año–, la situación de VW es delicada. La apreciación del real la forzó a reducir un 20% sus exportaciones, ahora calculadas en 160.000 para 2006. En ese país, la alemana tiene 21.000 empleados y, desde junio, pelea con los gremios para recortar 4.000 a 6.000 de esos puestos. Con el conflicto aún abierto, la empresa suspendió 10 días –del 28 de agosto al 11 de septiembre– la producción del Gol, en la que trabajan 3.400 personas. Esto afectaría a unas 600 unidades diarias, destinadas al mercado brasileño.