La Justicia de Nueva York rechazó la demanda contra Fargo que sus acreedores duros presentaron en los tribunales comerciales de esa ciudad. Así lo comunicó ayer la compañía, en un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio y a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

En el fallo, firmado el 12 de octubre y al que tuvo acceso El Cronista, el juez Stuart Bernstein, titular del Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos del Distrito Sur de Nueva York, sostuvo que los fondos que iniciaron la demanda –Rainbow, Argo Capital, The Star Fund y Rainmac– no presentaron argumentos convincentes para justificar la apertura del proceso de quiebra de Fargo en los Estados Unidos (más conocido como Chapter 11), cuando ya se tramita un procedimiento similar en la Argentina. Tampoco existen otras razones jurídicas para que intervenga la Justicia neoyorquina, agregó.

“Fargo debe reestructurarse en la Argentina , afirmó el magistrado, tras analizar que la empresa posee casi el 100% de su operación en ese país y, por el contrario, sus únicos activos en Estados Unidos son una marca y tres solicitudes de marca.

Fargo es la principal panificadora industrial argentina, con una facturación que, en 2006, rozó los $ 250 millones. La empresa está en concurso preventivo desde 2002, cuando pertenecía al Exxel Group. El grueso de su deuda, que supera los $ 530 millones, son u$s 120 millones en Obligaciones Negociables, emitidas en 1998.

El grupo Bimbo y el empresario mexicano Fernando Chico Pardo se quedaron con Fargo, después de comprarle al Deutsche Bank (acreedor del Exxel) un préstamo de u$s 30 millones, garantizado con marcas y activos de la empresa, que se convirtió en su principal carta de negociación con los acreedores.

Con el concurso paralizado desde marzo de 2005 –la Corte recién lo sacó del freezer en agosto último–, un grupo de bonistas, dueños del 65% de la deuda –según acreditaron en Nueva York– inició la demanda en Estados Unidos. Según consta en el expediente, iniciado el 11 de septiembre de 2006, los acreedores cuestionaron la imparcialidad y eficiencia de la legislación comercial argentina, denunciaron irregularidades y errores en el concurso de Fargo, y tildaron al sistema judicial argentino de corrupto.

“Fallaron en probar eso con fundamento. No veo ninguno y no será considerado , sostuvo Bernstein. En su fallo, de 26 páginas, el juez afirma que la Ley Comercial argentina no contradice la estadounidense –de hecho, recuerda semejanzas antes de su reforma en 1974– y que los tribunales argentinos “pueden determinar y ajustar los derechos de las partes en una forma justa y equitativa .

“Declino la invitación

El magistrado recordó que, pese a que los fondos justificaron su demanda en los cuatro años de demora que llevaba el proceso argentino, tres de ellos compraron deuda después de marzo de 2005, cuando el concurso llegó a la Corte Suprema. Precisa que, a esa fecha, Argo tenía acreencias por u$s 7,35 millones; su tenencia creció a u$s 27,6 millones en septiembre de 2006 y ascendía a u$s 34,8 millones en febrero último.

Bernstein también desestimó un último pedido: dado que Bismarck y otras sociedades con las que se canalizó la compra de Fargo están radicadas en el Estado de Delaware, los acreedores sugirieron que el juez revise el concurso. “En otras palabras, quieren que audite el proceso argentino. Declino esa invitación , rechazó Bernstein, quien, en su escrito, concede que “alguien podría argumentar que los peticionantes iniciaron este caso para secuestrar (hijack) el concurso o, como mínimo, incrementar su apalancamiento en cualquier negociación .