Franquiciar una marca. Ese fue siempre el objetivo de Gustavo Cervetto. Los vaivenes de la economía lo obligaron a repensar una veta comercial más allá de su negocio, San Nicolás SRL, una distribuidora de fiambres y quesos.

En 2000, gran parte de sus 500 clientes comenzó a reducir el ritmo de demandas, y decidió sacar mayor provecho de sus productos. Entonces instaló en San Isidro, a media cuadra de la estación de trenes, un local de venta, entre otros, de quesos, embutidos y vinos, al que bautizó Gruyenthal.

"Surgió de mezclar gruyere y ementhal, dos quesos de buena calidad, como nosotros pretendemos que sea esta franquicia", cuenta Cervetto.

La iniciativa tuvo su primer efecto en septiembre de ese mismo año, cuando se vendió la primera franquicia de la marca. En tanto, en marzo de 2003 surgió el segundo discípulo.

* La filosofía del negocio: "Me encantaría llegar a las 100 franquicias pero mi intención es ir despacio, que al franquiciado le sirva el negocio", explica Cervetto.

* La provisión de los insumos: el 90% llega desde San Nicolás SRL. Los franquiciados deben comprar los productos allí, a precios más bajos en relación a otros proveedores.

* La capacitación: se instruye durante 15 días tanto a franquiciados como a empleados. Todo gira en torno al manejo y cuidado de los productos y las normas de higiene de los locales: "Delantales limpios y bien arreglados; siempre guantes de látex", resume Cervetto y agrega que el local no se abre si no está seguro de que está todo listo.

* Los recursos humanos: los franquiciados los proponen y el propio Cervetto los entrevista y, llegado el caso, aprueba.

* La rentabilidad: entre 13% y 14% mensual.

* Las ganancias por local: el de San Isidro, el primero en abrir sus puertas, factura unos $ 80.000 mensuales. El resto ronda los $ 40.000.

* La inversión: hasta $ 90.000. Este monto incluye la provisión de máquinas como balanzas y heladeras, entre otros.

M.B.