Aunque todavía trabaja siete días a la semana, este mes Bernanke reconoció haberse tomado dos días libres por primera vez en dos años para ir a la boda de su hijo. Pero la cabeza de la Fed no puede relajarse demasiado. Tiene, de hecho, duros detractores en el Capitolio que no dudarán en ponerlo contra la espada y la pared una vez más, llegado el momento de la confirmación. Dicen los que lo conocen que pocas cosas lo frustran tanto como el escaso crédito que le dan los congresistas por todo lo que ha logrado. En los últimos meses, sin ir más lejos, se ha reunido en privado con cientos de legisladores para tratar de explicarles cómo será la estrategia de salida de la crisis.
El Cronista charló sobre este tema con Charles Calomiris, profesor de Finanzas y Economía en la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia. “Habrá mucho debate en el Congreso pero finalmente lo van a aprobar. En retrospectiva, hay que decir que hubo un manejo de la crisis bastante defectuoso, y existen muchas cuestiones que podrían salir a relucir durante las audiencias de confirmación, como las amenazas al Bank of America para cerrar la compra de Merrill Lynch, o la falta de iniciativa para forzar a Lehman Brothers a recaudar capital entre marzo y septiembre de 2008, o el apoyo que brindó a un enfoque errado del programa de rescate bancario , dijo el académico. Sin embargo, reconoció que “en última instancia, hay que reconocer que sus poderes y su autoridad eran limitados (después de todo no era el secretario del Tesoro), y que es mucho más sencillo criticar las cosas después de que ocurrieron que manejarse en el medio de una crisis .