El ruido es un sonido no deseado y como tal contamina. El ruido es un contaminante ambiental de gran riesgo para la salud. Cuando la unidad de medida del ruido, que es el decibel, supera la marca de 80 decibeles, decimos que existe contaminación acústica. Y cuando una persona está expuesta a niveles de 80 decibeles de exposición continua o superiores, entonces esa persona tendrá lesiones en su órgano de audición.

Los efectos del ruido sobre la salud pueden ser de carácter auditivo, e incluyen dificultades para conversar, lesiones en el oído y hasta sensación de dolor. Los efectos no auditivos pero de impacto sobre la salud, son la alteración del sueño, el estrés, el cansancio, el agotamiento y alteraciones de tipo cardiovascular.

Los ruidos pueden provenir de fuentes fijas, como ser industrias o bares, y de fuentes móviles, como ser el transporte. El transporte es uno de los mayores generadores de ruido en las ciudades. Es por ello que es tan importante para el cuidado de la salud de los vecinos urbanos trabajar sobre los niveles de ruido tanto en el transporte como la búsqueda de movilidad urbana alternativa y con bajo impacto acústico.

Recientemente la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la Semana de la Movilidad Sostenible que se celebra cada año entre el 16 y el 22 de septiembre, lanzó una campaña de sensibilización y concientización sobre la contaminación acústica por barrio que estará abierta a la participación de todos los vecinos hasta el 30 de septiembre próximo (www.agenciaambiental.gov.ar o en cada CGPC de la ciudad) y además dictó la Resolución número 206, que limita los niveles de ruido emitidos aceptables para cada unidad móvil de transporte de pasajeros dentro de la ciudad.

La campaña tiene la intención de difundir la existencia de la Ley de Control de la Contaminación Acústica número 1540 para una mayor adhesión entre los sujetos regulados por la misma y promover cambios de conductas en los vecinos de la ciudad en general respecto del uso de bocinas, ruidos molestos en los hogares y boliches, respeto a los horarios establecidos por la autoridad de aplicación, entre otras acciones.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para protegernos de este agente contaminante que puede perjudicar nuestra salud y bienestar?

n Usar protectores auditivos en los trabajos con altos niveles de ruido.

n Evitar permanecer mucho tiempo en lugares donde se registra alto volumen de música.

n Reducir el uso de la bocina.

n Controlar el uso de sirenas en vehículos policiales o médicos.

n Escuchar música y televisión a volumen moderado, sobre todo con auriculares.

A continuación presentamos algunos ejemplos cotidianos de ruidos y los niveles sonoros que cada una de esas actividades generan según la Organización Mundial de la Salud y como impactan en nuestra salud.