A modo de manual, existen ciertas habilidades y características, quizás de alto sesgo conservador, que aseguran la efectividad en toda negociación. Con sólo eludir ciertas acciones, el juego del ida y vuelta tiene menos chances de terminar en malos términos.

n Evitar elementos irritantes, palabras y frases que hagan sentir mal a la otra parte.

n No presentar contrapropuestas inmediatas a una propuesta. Hay que tomarse un tiempo para pensar ofertas y propuestas, para evitar precipitarse en el cierre de la negociación.

n Emplear pocas razones pero fuertes para sostener el punto que se plantea. Es mejor que muchas que luego se desvanezcan de a poco.

n No anticipar conductas, excepto las de desacuerdo, para que la otra parte no se sienta sorprendida.

*Persuadir mediante argumentos expresados con la máxima claridad. Siempre deben tener coherencia entre sí.

n Las objeciones no deben ser tomadas como una molestia, ya que contienen una carga positiva importante. Confirman que la negociación es seria. Nadie se molesta en objetar cuando cree que no hay nada que discutir, además de ofrecer valiosas pistas para obtener información sobre nuestros interlocutores y sus verdaderos motivos.