Ronald Lauder ante todo quiere dejar claro que Central European Media Enterprises (CME) no está en venta. Hijo y heredero de Estée Lauder, fundador de la empresa de cosmética de capital privado más grande del mundo, se niega a ceder el control de una empresa de televisión que emite para más de 90 millones de personas en Europa del Este.
Varios grupos de medios de comunicación internacionales miran con envidia a CME, en la que Lauder y su familia poseen el 20% de las acciones y el 71% del número de votos. El año pasado, News Corp, dirigida por Rupert Murdoch, estudió una transacción mediante la cual el gigante estadounidense de los medios habría conseguido una importante participación en la empresa de Lauder. Sin embargo, las dos partes no consiguieron llegar a un acuerdo.
Lauder, que también preside Estée Lauder International y los laboratorios Clinique, descarta la idea de un acuerdo. A pesar del reducido tamaño de la empresa, se ha convertido en el mayor canal comercial de la República Checa y cuenta con otros nueve canales de televisión en otros cinco países de Europa Central y del Este.
En el transcurso de una entrevista en su despacho de Londres, Lauder, de 61 años, reconoce que en diez años ha invertido en CME 100 millones de dólares de su fortuna personal. El empresario está seguro de que acabará amortizando esta cantidad. Sin embargo, está dispuesto a esperar. “Es un asunto personal , explica, y recuerda que “en la adolescencia, cuando todos se iban de vacaciones a algún punto del país, yo estaba de visita por Europa del Este. Cuando cayó el muro de Berlín, estaba en Hungría y me di cuenta de que era una oportunidad única para cambiar las cosas .
Lauder, considerado en cierta forma ajeno a la industria de los medios, comenzó a comprar participaciones y a firmar acuerdos con canales de televisión comercial en los antiguos países satélite de la Unión Soviética. La lógica del negocio es clara: el crecimiento económico de los países de Europa del Este es mayor que el de EE.UU. y la UE.
Las redes terrestres de la Europa del Este se enfrentan a una menor competencia de los rivales de la televisión de pago y, a diferencia de la mayoría de los mercados desarrollados, las audiencias y la publicidad no comenzaron a emigrar a los medios por Internet.
CME tiene previsto lanzar tres nuevos canales en la República Checa después de comprar TV Nova, principal canal del país, por casi u$s 900 millones.