Stephane Deo, el economista jefe para Europa del banco suizo UBS, es de los que creen que Jean-Claude Trichet pecó de tímido y lo está pagando caro. La retórica del presidente del banco central europeo, que hasta no hace mucho insistía todavía en el peligro de la inflación cuando el resto de sus colegas se zambullía sin asco en una política de tasa cero, terminó volviéndose en su contra. Su discurso forzó una apreciación del euro que terminó evaporando todo el beneficio que el último recorte de tasas de diciembre podría haber tenido para la economía. Por eso, cree Deo, hoy Trichet no tiene otra que seguir abaratando el costo del dinero.

–¿Hasta dónde puede llegar Trichet? ¿La recesión puede terminar quebrando su voluntad de no ir tan lejos como la Fed?

–Nuestra visión es que las tasas van a llegar al 1%. Y si bien mantenemos nuestro pronóstico de cierta desaceleración en el ritmo de recortes, hoy anticipamos una progresión algo más rápida, con otra rebaja de 100 puntos básicos en el segundo trimestre. Este cambio se dio básicamente por tres razones. Primero, hubo un claro giro en el tono de los comentarios de los miembros del banco en el último tiempo, que hasta ahora eran más partidarios de darle tiempo a la economía real de acusar recibo del relajamiento monetario que ya se había realizado. En segundo lugar, los datos siguen sorprendiendo en el peor de los sentidos, mientras que una inflación significativamente por debajo de 2% allana el camino para seguir recortando el costo del dinero. Y finalmente, la apreciación del euro más que compensó la última baja de tasas de diciembre.

–¿El euro le jugó una mala pasada a Trichet por pecar de timorato?

– Sí. El Banco Central Europeo tiene hoy la tasa de referencia más alta de los cinco grandes bancos centrales. Y fue el más tímido en cuanto a los recortes, con la salvedad de Japón, que ya había arrancado por debajo de 1%. En diciembre, mientras que otras entidades se acercaban o llegaban a un interés cero, en Europa todavía se hablaba de la inflación y se ponía en duda la necesidad de abaratar aún más el dinero. Un daño colateral de esta política fue una apreciación muy importante del euro. Como consecuencia, los beneficios de la flexibilización monetaria se esfumaron. Hoy el euro está ampliamente sobrevaluado y terminará el 2009 en 1,20 por dólar.

–¿Esperan que el balance del banco central se expanda tan brutalmente como en EE.UU.?

–De hecho, ya se incrementó muy brutalmente. Medio billón de euros sólo en octubre. El Banco Central Europeo está de facto proveyendo una cantidad ilimitada de liquidez al mercado pero creemos que no será suficiente para que las cosas vuelvan a la normalidad. Para evitar una trampa de liquidez, serán necesarias más medidas heterodoxas. El problema es que la liquidez hoy no es utilizada por los bancos para financiar la economía, ni siquiera es usada en el mercado de dinero. Por eso es fundamental que el banco muestre agilidad y voluntad para ensayar nuevas medidas.