

Hoy es 29 de junio para el peronismo porteño. No estamos haciendo futurología: las discusiones, faltando 10 días para las elecciones del próximo 28, se centran en el día después. La foto muestra que la mayoría de sus dirigentes, en sus distintos niveles territoriales, no participan de manera activa en la campaña que lleva a Carlos Heller, el candidato no peronista, elegido por el presidente del PJ Nacional para encabezar la lista. Dejan hacer, no se muestran, pero esperan, y no se sienten cómodos en la nave del Frente por la Victoria. Algunos ni se subieron a ella. Para algunos comienza una nueva etapa, llegó el tiempo de ‘plantarse‘ a la conducción nacional, para otros, la consigna es hacer tiempo hasta que lleguen las nuevas indicaciones de Néstor Kirchner. Pero si la única verdad es la realidad, tenemos que decir que mal que les pese a varios el PJ Capital lo preside Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete sigue, de manera formal, en su cargo partidario. Para dejar de serlo debiera renunciar o ser alejado por un proceso en el que, por ahora, nadie trabaja. Salvo que haya una medida que de por tierra con todas las autoridades partidarias. Mientras tanto, hace dos meses se creó, con el objetivo de conducir al partido hacia las elecciones, una Comisión de Acción Política (CAP), que en el balance cuenta sus reuniones con los dedos de una mano.
Quizás una metáfora, una imagen, muestre el grado de participación del PJ Capital en la candidatura de Carlos Heller: la web partidaria. En http://www.pjciudad.org, no hay novedades de la campaña y como si fuera un sino del destino su última noticia tiene como fecha el 29 de junio, pero de otro año, el 2008.
Faltan, todavía, menos de dos semanas, y sacar una foto en movimiento puede salir borrosa. Pero las aguas están divididas, algunos sectores dicen que ya se tocó fondo y piden, hoy en voz baja: elecciones internas, depuración de padrones, formación de cuadros, es decir, institucionalizar y homogeneizar un partido político. Quieren discutir el marco, para después intentar generar otros debates: ¿cómo acercar al peronismo a los sectores medios? ¿Cómo generar puntos coincidentes para encauzar diálogos? Estos sectores saben que estos ítems atentan contra la construcción de poder kirchnerista. O mejor dicho, con la manera de conducir de Kirchner. Parecen estar dispuestos a esa pelea. Pero no los ayuda la historia reciente de las conductas personales del peronismo porteño: cuenta la leyenda que un llamado desde la Quinta de Olivos ha dado por tierra a todo planteo. Los otros, tildados de ‘verticalistas’, ni entre murmullos discuten a la conducción nacional, es más, llaman a un involucramiento personal de Kirchner. No quieren otro ‘delegado‘ como ahora les parece que fue Alberto Fernández. Pero para eso, como todos, tendrán que esperar al 28 y tratando de que quede en el olvido aquella frase, que desde la conducción partidaria porteña, les pedía a los electores de la ciudad de Buenos Aires, que dejen de pensar ‘como una isla’.










