El campo empezó el año mirando al cielo. Sucede que lo que ocurra en las próximas semanas con las precipitaciones determinará el desenlace de la cosecha de este año y terminará impactando en las arcas fiscales, que se nutren de las retenciones que pagan granos y oleaginosas.
Como viene ocurriendo en los últimos años, la soja será la tabla de salvación. La falta de agua que sufrieron en los meses pasados amplias zonas agrícolas hizo que cayera la superficie sembrada con trigo y se proyecta también una disminución del área con maíz.
Parte de esta caída se compensará con soja, cultivo que todavía ofrece la mejor rentabilidad y que permite una siembra tardía. Y aunque no cotiza al precio récord de inicios de 2004, en el último año recuperó 10% de su valor. Sin embargo, la oleaginosa también está necesitada de nuevas lluvias si quiere alcanzar una cosecha cercana al récord de la campaña pasada.