El viejo dicho popular “el tiempo es dinero toma cada vez mayor importancia en el mercado financiero mundial. De hecho, la competencia por ganar plata hace que hoy las operaciones financieras que realizan las grandes entidades del mercado ya no se midan en segundos ni en milisegundos, sino en una medida ínfima de tiempo: el microsegundo. En pocas palabras, en la “nada en sí misma.

Hace unos meses atrás, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs fue bien claro al respecto al estimar que una reducción de un milisegundo (tan sólo la milésima parte de un segundo) en el tiempo que toma realizar cada operación implica para la entidad ganancias anuales de u$s 100 millones. De esta forma, y si extrapolamos este cálculo a la importante reducción en el tiempo de las operaciones que se observó en el último tiempo, tenemos que las grandes compañías financieras pudieron ganar unos u$s 150.000 millones más por año por reducir el tiempo de las transacciones de 1,5 segundos a tan sólo un milisegundo, tiempo promedio que hoy lleva concretar una orden financiera.

Dicho esto, es simple entender porque las inversiones en nuevos, rápidos y eficaces sistemas de trading dentro del mercado financiero están ganando cada vez mayor espacio. Y lo cierto es que esta carrera por la velocidad tiene hoy un eje principal que es la tecnología. Es decir, la consigna es clara: conseguir sistemas operativos cada vez más rápidos y con una mayor capacidad.

“Se busca aumentar la velocidad de respuesta de los mensajes y una mayor capacidad de procesamiento simultánea de órdenes. Esto permite, entre otras cosas, tener más clientes , destacó Ignacio Plaza, socio de Primary, compañía que se especializa en proveer sistemas de trading para el mercado financiero local y extranjero.

De hecho, y con el objetivo de mejorar sus sistemas, la inversión en tecnología de los grandes mercados es cada vez mayor. Plaza, por ejemplo, expresó que el Chicago Mercantile Exchange gastó en los últimos diez años unos u$s 1.000 millones para aumentar su capacidad de procesamiento de órdenes.

Lluvia de órdenes

Sin ir más lejos, una firma de consultoría y research de mercados financieros, Tabb Group, estimó recientemente que los mercados globales de equity y opciones recibieron un promedio de más de 7.000 millones de mensajes (u órdenes) por día en 2007. Y eso no es nada, en especial, si se tiene en cuenta que la misma empresa proyectó que para el 2010 estos mensajes podrían llegar a superar diariamente los 128.000 millones.

Este hecho lleva lógicamente a afirmar que la entrega confiable y rápida de las órdenes debería convertirse en algo muy importante para el éxito de las grandes instituciones financieras. “Muchos bancos de inversión están planeando duplicar o triplicar su presupuesto guiados por la necesidad de capturar cada oportunidad de ganancia posible en un mercado hiper-competitivo , afirmó Tabb Group.

No obstante, Plaza reconoció que la frecuencia de las operaciones es cada vez más alta pero no todas se concretan lo que crea un problema. “Antes, de cinco órdenes se realizaba una, mientras que ahora de cada 100 órdenes que se reciben en el mercado sólo se realiza una. De hecho, justamente por esto, el mercado comenzó a penalizar el exceso de mensajes sin ejecutar , afirmó. Además, Plaza sostuvo que no hay que olvidar que esto afecta la liquidez. “Poner y sacar órdenes es tan fácil que esto lleva a la liquidez a ser muy volátil , afirmó

Incluso, y aunque llame la atención, la realidad hace que hoy el mercado financiero compita hasta con la velocidad de la luz. Sí... leyó bien. La distancia del recinto del mercado juega en contra aún cuando la tecnología permite hoy operar desde cualquier parte del mundo. La tendencia, de hecho, es volver a ubicarse muy cerca de donde se concentran las operaciones para así llegar más “rápido .

“Los operadores están volviendo a reubicarse cerca del mercado. Muchos están poniendo hoy su tecnología en el edificio mismo del mercado. Un hecho que no hay dudas se contrapone con un sistema electrónico que fue creado para permitir al operador estar lejos , destacó Plaza.

“Nosotros estamos a unos 10.000 kilómetros de Wall Street. Por ende, la misma velocidad de la luz ya implica que cada operación no pueda bajar de 70 milisegundos. Es decir, los 35 milisegundos que tarda en llegar el mensaje y los otros 35 milisegundos que demora su respuesta , ejemplificó el experto.

Sin embargo, Plaza se mostró optimista y expresó que “Argentina está dentro del buen mapa en lo que se refiere a tecnología de trading, aunque es cierto que no nos beneficia el lugar en el mundo. A nivel local, además, hay planes de reducción en los tiempos de respuesta .