

La inusual demanda de repuestos para autos, luego de la tormenta de granizo que afectó a miles de vehículos, disparó sus precios. En la avenida Warnes, donde se concentran los comercios de repuestos, cientos de personas se agolpaban para reparar parabrisas, lunetas y techos. Allí, según relevó la agencia Télam, se pagaban entre 350 y 1.000 pesos por la reparación de los vidrios, cuando en días de actividad normal el valor de un parabrisas nacional no supera los $ 300, con mano de obra incluida.
Los más ofuscados eran los taxistas: además de los sobreprecios, muchos repuestos de algunas marcas comenzaban a escasear.










