

La tradicional fabricante de calzado argentina Grimoldi le abrió sus puertas a un grupo inversor radicado en Uruguay. Se trata de la firma Eliniko, que se quedó con el 16,8% de las acciones que estaban en poder de la familia fundadora, a cambio de 3,5 millones de pesos. Los Grimoldi redujeron su capital del 60% al 43,2%, mientras que el restante 40% de la firma sigue cotizando en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Ayer, no fue posible contactar a los integrantes del directorio de Grimoldi para conocer los antecedentes de sus nuevos socios, que incluso podrían tener capitales locales.
De esta forma, la empresa, con una facturación cercana a los 80 millones de pesos, recibirá una importante inyección de capital que le servirá para darle más impulsó a dos proyectos que había lanzado el año pasado.
El primero de ellos es la apertura de quince locales especializados en deportes de aventura. En ese sentido, en 2003, ya inauguraron un punto de venta en el shopping Unicenter, en donde comercializan marcas como Timberland, Merrell, Nike y Hush Puppies. La idea de la empresa para este año es llevar mismo formato a las provincias de Mendoza y Córdoba. Además, para potenciar la imagen de todas sus líneas, la compañía proyecta seguir instalando locales unimarca, del estilo del Merrell Shop que ya funciona en Callao y Santa Fe, en pleno Barrio Norte.
Sustitución
Desde el año pasado, la empresa argentina encara una importante reconversión productiva. Grimoldi le fabrica calzado en su planta de Arroyo Seco a dos empresas estadounidenses con las que tiene relación comercial desde hace tiempo: Timberland y Caterpillar. A la primera de ellas, el año pasado, le confeccionó cerca de 40.000 pares y a la segunda casi 100.000 pares.
Pese a que la devaluación logró reactivar en parte a la industria del calzado, gracias a la disminución de las importaciones, en el ejercicio 2002, la empresa registró un rojo de 28,5 millones de pesos, frente a las pérdidas de 9,5 millones de pesos (no ajustadas por inflación) de 2001. De todas formas, Grimoldi espera comenzar a revertir esos resultados gracias a esos y nuevos contratos de producción.










