

La industria textil para chicos parece salir ilesa de la invasión de prendas de origen chino y brasileño. Un ejemplo de esto es que las marcas más reconocidas se afianzaron en el mercado interno, siguen abriendo locales y se inclinan por el comercio exterior.
“Es un sector que se caracterizó por haber crecido mucho en los últimos años y por haber mejorado su propuesta. Se instalaron marcas conocidas y aparecieron marcas nuevas , dice Héctor Kolodny, presidente de la Cámara Argentina de la Indumentaria.
Además, se trata de un sector muy apreciado por el turismo. “Es que las marcas argentinas son muy creativas , señala Kolodny.
En el marco de este proceso expansivo, las grandes marcas del sector comenzaron a exportar. En algunos casos, venden sus prendas a locales mayoristas, pero casi todas las empresas abren tiendas en el exterior bajo el sistema de franquicias.
“La empresa produce 8,5 millones de prendas al año que se comercializan en 55 locales propios y casi 150 franquicias distribuidas en el país y en el exterior , dice Héctor Borrel, director Comercial de Cheeky, que tiene el 45% del mercado y factura u$s 145 millones anuales.
Daniel Awada y Patricia Fraccione son los dueños de Cheek SA, que engloba a Cheeky y a Como quieres que te quiera. La familia, además, posee las marcas Awada –ropa para mujeres– y Patisserie.
El primer local de Cheeky se abrió en 1994 en Alto Palermo. “A partir de allí se creció hasta tener casi 200 locales distribuidos en el mundo y afirmar un liderazgo en el rubro desde hace ya mas de 10 años , explicó Borrell.
Cheeky es, además, una de las empresas pioneras de este sector en haber comenzado a exportar. En 1999 inauguró el primer local en Uruguay. Exporta a 17 países distribuidos en 54 puntos de venta. También desarrolla un nuevo formato de exportación que consiste en otorgar la licencia de producción de la colección con un seguimiento de calidad y producción constante desde la casa central.
Para el próximo año proyectan 10 nuevas aperturas en el exterior y analizan la primera salida para Como quieres que te quiera, la división de indumentaria para adolescentes.
Por su parte, Mimo & Co fabrica prendas que comercializan en más de 100 puntos de venta exclusivos y más de 300 en canal mayorista.
La fábrica de Mimo & Co cuenta con 6.000 m2 repartidos en dos plantas con talleres de diseño, corte, depósitos, oficinas administrativas, atención al cliente, comedores, playa de estacionamiento, etc. La empresa produce prendas, calzado y accesorios. Mimo también exporta. Tiene locales en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Israel, Panamá, Paraguay, Rusia, Sudáfrica, Uruguay y Venezuela.
Alternativas
Otra de las marcas líderes del sector es Grisino. Bajo en nombre de Cresko SA, la empresa está en manos del matrimonio Kosak, que la adquirió en 2002.
Grisino había nacido en 1995 como una alternativa en ropa informal.
Hoy tiene 40 tiendas en los principales centros comerciales y cuenta con locales en Colombia y Paraguay. El 50 % de la producción de la firma es para venta mayorista y exportaciones.
Coniglio es un caso especial. Comenzó en el rubro textil infantil en el año 1982 y fue la primera marca de fuerte desarrollo en el mercado de la indumentaria para chicos. Desde sus comienzos hasta el año 1998, la firma logra ubicarse en primer lugar del sector con más de 50 locales comerciales en todo el país. Poseía además una planta de producción en Blumenau y licencias para la venta de indumentaria con presencia en Paraguay, Uruguay y Chile.
En 1998 la firma, que hasta entonces pertenecía al actual vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, fue adquirida por el grupo Exxel. En 2003, un grupo de inversores, conformado principalmente por Jorge Greco y Federico Hinz adquirió Coniglio. Actualmente, la marca cuenta con cuatro locales propios y 10 franquicias y planean reabrir comercios en Chile y en Uruguay, donde la empresa aún es recordada.
En tanto, la firma Coffee Baby & Kids se prepara para afianzar su expansión internacional con la apertura de un local en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.










