En el mundo, se recuerda a los ‘60 como una década de profundos cambios. En la Argentina, estuvo signada por la impronta de los golpes militares: primero, a Arturo Frondizi, en 1962; luego al radical Arturo Illia, en 1966. Ambos vinculados en distinto grado con uno de los temas más relevantes y conflictivos de ese período: la proscripción del peronismo, mantenida desde 1955. Tanto en las Fuerzas Armadas, como en el sindicalismo y los demás partidos políticos, se debatió en torno a qué postura tomar frente al desafío que representaba el movimiento, cuyo líder, si bien estaba en el exilio, continuaba determinando las decisiones en el país. Ninguna de las alternativas se abrió completamente a levantar la prohibición. Pero algunos sectores se mostraron a favor de reincorporar al Justicialismo a través de partidos “neoperonistas .
Sin embargo, planteos y asonadas militares mediante, primó la tendencia antiperonista: en las elecciones presidenciales de 1963, Illia obtuvo el 26% de los sufragios, seguido por el voto en blanco (21%). Perón apenas pudo realizar un frustrado intento de retorno a la Argentina, en 1964. El Gobierno argentino detuvo su avión en Río de Janeiro e impidió su ingreso al territorio nacional. Ante la ausencia física del líder, surgieron otras figuras, especialmente, entre el sindicalismo. Perfilados para tomar las riendas del movimiento, procuraron salir de la órbita de Perón. El más relevante fue el dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor. Su asesinato, en 1969, atribuido luego a una facción de Montoneros, sentó un precedente acerca de uno de los mayores problemas con los que tendría que lidiar la Argentina en la década siguiente: la violencia política. Ya presidía la Argentina el general Juan Carlos Onganía, líder del gobierno militar llamado De la Revolución Argentina, que había tomado el poder en 1966.
1960
Con el peronismo proscripto, el voto en blanco obtiene el 25% de los sufragios en las elecciones legislativas para la renovación parlamentaria, que se desarrollan con normalidad. En marzo, el Gobierno pone en marcha, a instancias de las Fuerzas Armadas, el Plan Conintes (Conmoción interna del Estado).
El Gobierno crea una Comisión normalizadora de la CGT con el fin de que los grupos sindicales volvieran a tomar el control del organismo. En mayo, durante la celebración por el aniversario de la Revolución de 1810, se inaugura el puente peatonal y el pabellón de exposiciones de Figueroa Alcorta y Pueyrredón.
En junio, el Congreso promulga la Ley de Represión del Terrorismo, impulsada por el Gobierno por una serie de ataques lanzados desde la Resistencia Peronista.
1961
El 18 de agosto, Frondizi recibe a Ernesto Che Guevara en Olivos. El encuentro entre el Presidente y uno de los líderes de la revolución cubana, que transcendió pese a haber sido organizada en el mayor de los secretos, generó desconfianza entre los militares y fue una de las causas de su posterior destitución.
De cara a las elecciones para elegir gobernadores provinciales, el Presidente retoma las políticas sociales, destituye al ministro Alsogaray y finaliza con su plan de estabilización. También abre el juego a los peronistas a través de partidos provinciales.
1962
La creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) le otorga a la Argentina importantes beneficios a nivel regional y convierte a Brasil en uno de sus principales clientes. El 18 de marzo, el peronismo triunfa en las elecciones a gobernadores en varios distritos y el Gobierno interviene, un día más tarde, las provincias de Buenos Aires, Chaco, Río Negro, Santiago del Estero y Tucumán para evitar el ascenso de sus gobernadores. El 28 de marzo, el descontento de los militares fue mayor que los intentos de Frondizi por solucionar la crisis y las Fuerzas Armadas volvieron a tomar el poder. El Presidente fue detenido y confinado en la isla Martín García. El grupo golpista decide mantener el orden institucional y el titular del Senado, José María Guido, asume la Presidencia de la Nación el 29 de marzo. También en marzo, un nuevo tipo de gremialismo, con el dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Augusto Vandor a la cabeza, toma la conducción de la CGT.
El ministro del Interior, Rodolfo Martínez, renuncia ante las presiones militares para intervenir las provincias donde había triunfado el peronismo. Finalmente, el Presidente, que también se oponía a las intervenciones, debe ceder ante los reclamos de las Fuerzas Armadas.
El Gobierno fija para julio las elecciones presidenciales, vuelve a proscribir al peronismo y prohíbe la propaganda del partido. También limita el derecho a huelga de los trabajadores.
Durante septiembre, se enfrentan dos facciones del Ejército, que se encontraba dividido entre los legalistas, o azules, y los antiperonistas, o colorados. El triunfo fue para los azules, que proponían un modelo desarrollista y el respeto por las instituciones.
1963
En abril, un levantamiento de la Marina en la base naval de Punta Indio es controlado por el Ejército. En julio, el Gobierno prohíbe a la Unión Popular, un partido a través del cual el grupo azul del Ejército proponía reincorporar al peronismo en la política, pero sin la presencia del líder.
El 7 de julio, Arturo Illia, candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo, triunfa en las elecciones presidenciales con el 26% de los sufragios. El voto en blanco, que había sido fomentado por Perón desde el exilio, alcanzó el 21%. En noviembre, Illia anula los contratos petroleros firmados durante la presidencia de Frondizi, que habían otorgado importantes beneficios a las empresas extranjeras.
1964
El Gobierno implementa una política económica basada en el modelo de la CEPAL, con una participación activa del Estado que lleva al incremento del Producto Interno Bruto (PBI) y de los salarios.
El vandorismo organiza la reconstrucción del Partido Justicialista e incrementa su poder en el escenario político. La CGT comienza un plan de lucha en el que, entre mayo y septiembre, toma 11.000 fábricas y desestabiliza al gobierno radical. En noviembre, los dirigentes gremiales ponen en marcha el Operativo Retorno de Perón. Sin embargo, el avión que lo traía desde su exilio en España llega a Brasil y es obligado a regresar al Viejo Continente.
1965
En las elecciones legislativas de marzo, el gremialismo consigue varias bancas en el Congreso. Vandor, que poseía cada vez mayor independencia y poder, se enfrenta con Perón. Llega desde Madrid María Estela Martínez, la tercera mujer del líder justicialista, enviada por Perón para reorganizar el partido frente al avance de la rama gremialista del movimiento.
1966
El 28 de junio, un golpe de Estado encabezado por el Ejército derroca al gobierno de Illia. La presidencia fue entregada por la Junta de Comandantes al general Juan Carlos Onganía. Se reduce a cinco el número de ministerios. Se organizan entonces las funciones del Estado en las carteras de Interior, Economía y Trabajo, Defensa, Bienestar Social y Relaciones Exteriores y Culto. También se disuelve el Congreso. El Gobierno interviene las universidades y reprime sus manifestaciones de autonomía. El 29 de julio la Policía ingresa en algunas de las facultades de la Universidad de Buenos Aires y reprime con violencia a estudiantes y profesores en lo que luego se conocería como la noche de los bastones largos.
Una disputa interna en el Ejército concluye a fin de año con primacía de los sectores liberales sobre el nacionalismo del presidente Onganía. En diciembre, el general Julio Alsogaray, hermano del economista, es nombrado Comandante en Jefe del Ejército, y Adalbert Krieger Vasena, ministro de Economía y Trabajo.
1967
En febrero, la CGT organiza un Plan de Acción que encuentra una fuerte resistencia de las autoridades. El Gobierno interviene los sindicatos y hay despidos masivos de trabajadores. Krieger Vasena diseña en marzo un plan económico por el que se propone racionalizar los recursos, privilegiar a las empresas eficientes y reducir el gasto público. También devalúa el peso y liberaliza el mercado con el propósito de sanear las cuentas del Estado.
1968
El dirigente gráfico Raimundo Ongaro es nombrado secretario General de la CGT. Sin embargo, los principales sindicatos continúan bajo la órbita de Vandor y el organismo se divide entre la CGT de Azopardo y la CGT de los Argentinos, con Ongaro a la cabeza Surge el movimiento de los Sacerdotes del Tercer Mundo, una agrupación religiosa de curas y laicos que realiza un importante accionar en las zonas más pobres del país.
1969
El 29 de mayo grupos de estudiantes y obreros se enfrentaron con la policía local, que reprimió con dureza a los manifestantes que habían tomado el centro de la ciudad. El Cordobazo fue, finalmente, controlado por el Ejército dos días más tarde con un saldo de una treintena de muertos y cientos de heridos. El 30 de junio Augusto Vandor es asesinado en la sede de la UOM por un grupo guerrillero peronista denominado Descamisados, que posteriormente se uniría a la agrupación Montoneros.
Protagonistas
Augusto Vandor
Desde la jefatura de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), inauguró una nueva forma de sindicalismo, alejado del clásico estilo combativo. Su postura negociadora le valió duras críticas de los grupos opositores, que lo acusaron de utilizar al gremio para obtener ventajas políticas personales. El “Lobo accedió a la conducción de la CGT en 1962, tras vencer a los sectores combativos. En 1964, lanzó un plan de lucha, que desestabilizó al gobierno de Arturo Illia, y apoyó el golpe de Estado que derrocó al presidente radical. Vandor se enfrentó por la conducción del Partido Justicialista con el propio Perón, quien desde su exilio en Madrid intentaba mantener bajo sus órdenes a todas las ramas del movimiento. El máximo exponente del “peronismo sin Perón fue asesinado en 1969, en la sede de la UOM, por el grupo Descamisados, una de las facciones de la gue-rrilla peronista que luego se fusionó con Montoneros.
Juan Carlos Onganía
Lideró la facción azul del Ejército, que luego de la caída de Frondizi, abogó por continuar con el orden institucional y se mostró partidaria de reintegrar al peronismo a la vida política argentina, aunque sin la presencia del líder. Sin embargo, comandó el golpe de Estado que en 1966 derrocó al radical Arturo Illia. Investido como primer presidente de la “Revolución Argentina , Onganía instauró un régimen autoritario, que avanzó sobre medios de comunicación, gremios y universidades. Durante su mandato, se produjeron las dos manifestaciones sociales más importantes de la década: La noche de los bastones largos, cuando la policía entró por la fuerza en las universidades (julio de 1966); y el Cordobazo (mayo de 1969). Este último acontecimiento, que mostró la violencia con la que la sociedad podía llegar a enfrentar a las fuerzas del orden, terminó desestabilizando al gobierno, que un año más tarde sería derrocado por otro golpe surgido del seno de las Fuerzas Armadas.
La noche de los bastones largos
Una de las primeras medidas del gobierno de Onganía fue la intervención de las universidades. Las casas de altos estudios perdieron su autonomía y pasaron a depender directamente del Ministerio del Interior. Al mismo tiempo, se reprimió toda manifestación de carácter político o ideológico. El 29 de julio de 1966, la tensión tuvo uno de sus puntos más álgidos: la policía desalojó con violencia las cinco sedes de la Universidad de Buenos Aires tomadas por estudiantes y profesores, un episodio que pasó a la historia como “La noche de los bastones largos . Como consecuencia de la política de Onganía hacia las entidades educativas, hubo una masiva renuncia de profesores y científicos, que se vieron investigados y hasta perseguidos, por el Gobierno. Así, se abrió un éxodo de profesionales que interrumpió, casi definitivamente, los trabajos científicos en curso.
El Cordobazo
Desde 1966, toda manifestación contraria al Gobierno fue reprimida con dureza por las fuerzas de seguridad. Incluso, la violencia llegó a provocar la muerte de un estudiante, en septiembre de 1966, durante una manifestación en Córdoba. La lista sumó otras dos víctimas, durante protestas en Corrientes y Rosario. El 29 de mayo de 1969, una huelga general convocada por la CGT, a la que se plegaron grupos de estudiantes, ganó las calles de la ciudad de Córdoba. Hubo enfrentamientos con la policía local. Durante horas, los manifestantes controlaron el centro de la capital mediterránea y atacaron comisarías y otras instituciones gubernamentales. El Ejército debió intervenir para controlar la situación, dos días después. El Cordobazo fue la primera y la más importante de una serie de manifestaciones sociales que se repitieron, aunque en forma menos violenta, en Rosario, Corrientes, Río Negro, Neuquén y Mendoza. Además, desestabilizó políticamente al gobierno de Onganía –provocó las renuncias de su ministro de Economía, Krieger Vasena, y del titular de la cartera de Interior–, cuya premisa fundamental era el orden.
“Peronismo sin Perón
Desde su exilio en España, Perón intentó controlar todos los frentes de su movimiento. Las ramas política y sindical del peronismo recibían y actuaban de acuerdo con las directivas que el General impartía desde Madrid. Pero en los ’60, surgieron dos importantes sectores de oposición en el seno mismo del movimiento. El primero, los partidos “neoperonistas , que intentaban, a través de nuevas denominaciones, sortear la proscripción sobre el PJ. Fue así como, en 1962, el triunfo de sus candidatos a gobernadores en varias provincias, incluida Buenos Aires, terminó por desestabilizar a Arturo Frondizi. Por otra parte, surgió dentro del sindicalismo una nueva corriente, encabezada por el dirigente metalúrgico Augusto Vandor, que adoptó como método la negociación con los grupos empresarios y el Estado. Basado en esta política, el vandorismo comenzó a ganar poder en el plano político y se distanció de Perón. En 1964, Vandor impulsó el fallido Operativo Retorno de Perón, lo que le daría aún mayor libertad. Un año más tarde, un grupo de candidatos a legisladores sindicalistas que respondían al dirigente metalúrgico consiguieron varias bancas en el Congreso. Como respuesta a la avanzada vandorista, Perón envió a la Argentina a su tercera mujer, María Estela Martínez (Isabelita), quien intentó reorganizar el partido bajo las órdenes de su marido. Sin embargo, Vandor seguiría controlando gran parte del sindicalismo hasta su asesinato, en 1969.