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Las acciones de los mercados emergentes acumulan una suba de más de 20% en dólares en 2026, pero ese avance esconde una fuerte desigualdad: si se excluye el sector tecnológico, el índice registra una caída.
Según Goldman Sachs, el auge de la inversión en inteligencia artificial convirtió a Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), Samsung Electronics y SK Hynix en protagonistas del rendimiento y elevó la concentración del mercado.
En su último informe, el banco plantea que esa dependencia exige revisar cómo se construyen las carteras. Su postura sigue siendo favorable a las acciones emergentes, respaldada por el crecimiento de las ganancias empresariales, aunque recomienda combinar la exposición tecnológica con otros países, acciones defensivas y coberturas.
El punto central es que una inversión en el MSCI Emerging Markets, uno de los principales índices de referencia del segmento, ofrece hoy una exposición mucho mayor al ciclo global de inversión en IA que unos años atrás.
Tres empresas que cambiaron el mapa de los emergentes
TSMC, Samsung Electronics y SK Hynix representan cerca del 30% del MSCI EM, frente al 15% que reunían un año atrás. Las tres pertenecen al negocio de hardware y semiconductores y se beneficiaron del aumento de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.
Su influencia también se refleja en el rendimiento. Mientras el índice general gana más de 20% en dólares en el año, la versión que excluye a esas tres compañías sube aproximadamente 10%. Si se retira todo el sector tecnológico, el saldo pasa a ser negativo.
La transformación alcanza a la distribución geográfica. Taiwán se convirtió en el mayor mercado del índice, con una ponderación del 27%, mientras Corea del Sur supera el 20%. En conjunto, ambos países representan aproximadamente la mitad del indicador.
Tecnología de la información, por su parte, pasó de representar el 25% del índice a comienzos de 2025 a superar el 40%. El aumento de su participación ocurrió a expensas de otros sectores, incluidos el financiero y el consumo cíclico.
Las diez mayores acciones concentran el 39% del MSCI EM, una proporción similar a la del S&P 500 y superior al 24% del TOPIX japonés y al 20% del STOXX 600 europeo. Nueve de esas diez empresas emergentes son tecnológicas, considerando tanto hardware como compañías de internet orientadas al consumidor.
Goldman advierte que la comparación con Estados Unidos tiene un matiz relevante: los fabricantes de semiconductores están muy correlacionados entre sí y han sido históricamente más cíclicos que los grandes proveedores estadounidenses de infraestructura y servicios digitales, a los que atribuye balances más sólidos.
Por qué Goldman mantiene una visión favorable
Aunque reconoce los riesgos de concentración, el banco considera que las preocupaciones son exageradas porque la suba estuvo acompañada por una mejora excepcional de los resultados empresariales.
Las ganancias del MSCI EM crecieron 95% interanual en el segundo trimestre de 2026. Para el año completo, Goldman proyecta un incremento de 65% en las ganancias por acción, frente al 70% que espera el consenso.
Esa mejora superó el avance de las cotizaciones. La relación entre precios y ganancias esperadas del índice bajó de 13,5 veces a comienzos de año a unas 10 veces al momento del informe. Por eso, el banco interpreta que el rally tiene respaldo en resultados y que los múltiplos de valuación se comprimieron.
El contraste con la historia es significativo. Entre 2013 y 2024, las ganancias en dólares del MSCI EM cayeron en siete de los doce años y registraron una tasa anual compuesta de crecimiento de -1%.
Goldman espera que el crecimiento de las ganancias por acción se modere a aproximadamente 20% en 2027. Una de las bases de su escenario es la continuidad de la inversión en infraestructura de IA y la persistencia de una oferta ajustada frente a la demanda en el negocio de memorias, que podría sostener precios y márgenes durante al menos los próximos 12 a 18 meses.
La dependencia de los grandes fabricantes, sin embargo, seguirá siendo elevada. Según las estimaciones de consenso citadas en el informe, TSMC, Samsung y SK Hynix representarían alrededor del 40% de las ganancias netas del índice y cerca del 60% del crecimiento de sus ganancias por acción en 2026 y 2027.
Brasil y otros mercados para diversificar
La respuesta de Goldman consiste en ampliar los motores de rendimiento de la cartera. El banco mantiene una recomendación de sobreponderar Brasil, Sudáfrica, Grecia y Hungría, además de los mercados tecnológicos del norte de Asia. Esto significa asignarles una participación superior a la que tienen en el índice de referencia.
En Brasil y América Latina destaca la exposición a materias primas y a empresas sensibles a las tasas de interés. Esos negocios permiten incorporar factores de rendimiento diferentes de los que dominan a los fabricantes asiáticos de chips.
Sudáfrica aporta exposición a mineras de oro y compañías vinculadas con la economía doméstica. Grecia y Hungría ofrecen catalizadores específicos de cada mercado.
El banco también observa mejores perspectivas de retorno en India, un mercado que quedó rezagado y combina fundamentos en mejora con una economía doméstica amplia y un mercado bursátil líquido. Esa evaluación favorable aparece diferenciada de la lista explícita de países que recomienda sobreponderar.
El argumento de diversificación tiene respaldo histórico: Goldman señala que, durante caídas anteriores de las acciones tecnológicas estadounidenses, distintas regiones emergentes con menor exposición tecnológica tendieron a superar al norte de Asia y al índice emergente general.
Dividendos, menor volatilidad y límites a la concentración
Otra recomendación es equilibrar las estrategias enfocadas en crecimiento y en acciones que vienen subiendo con posiciones defensivas.
Según el informe, las estrategias de dividendos elevados y mínima volatilidad ofrecieron mejores rendimientos ajustados por riesgo durante los períodos de uno y tres años analizados. También mostraron menor sensibilidad a la tecnología y un historial de mejor comportamiento relativo durante caídas del sector.
Goldman mantiene una preferencia por empresas con elevados rendimientos por dividendos y de flujo de caja libre, dentro de una búsqueda de alternativas defensivas con catalizadores de política económica o corporativa.
El banco también propone considerar índices que asignan el mismo peso a cada acción o establecen límites a la ponderación de los emisores. Esas variantes pueden reducir la dependencia de unas pocas compañías y evitar que el tamaño bursátil determine por sí solo la distribución de la cartera.
A la vez, advierte sobre una diversificación que puede resultar insuficiente: comprar sociedades con participaciones en Samsung o SK Hynix permite modificar la exposición directa a una empresa, pero no necesariamente reduce la sensibilidad al negocio de memorias. Durante la corrección tecnológica analizada, esas alternativas también mostraron elevada volatilidad.