La mejora de la calificación a la Argentina provocó un rally en los bonos y que el riesgo país caiga a 450 puntos.
Con este nivel de EMBI y una tasa a 10 años en 4,4%, el costo financiero de Argentina ronda el 8,9% en promedio. Los bonos más cortos rinden incluso debajo del 7%.
El debate central es si la Argentina regresará a los mercados de deuda para renovar sus vencimientos.
Upgrade y regreso a Wall Steet
La noticia más relevante del día es que la Argentina volvió a recibir un nuevo upgrade crediticio. La calificadora S&P Global Ratings se sumó a la mejora en la calificación soberana de Argentina, elevándola a B- desde CCC+ en linea con la decisión adoptada por Fitch el pasado 5 de mayo.
Entre los argumentos de S&P Global Raitings para mejorar la nota de Argentina se encuentran los superávits fiscales sostenidos y en la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA.
Para S&P Global, estos factores fortalecieron el perfil de liquidez del soberano y elevaron las chances de pago de la deuda a mediano plazo, lo cual se traduce en una mejora en la calificación de deuda.
El costo financiero de Argentina
El mercado de bonos reaccionó al alza, con subas en todos los tramos de la curva soberana argentina.
Así, el Global 2029 rinde 6,9%, mientras que el bono a 2030 rinde 7,5%.
En el tramo medio, los títulos rinden entre 9% y 9,2%.
De esta manera, con un riesgo país en 450 puntos y la tasa a 10 años en 4,4%, el costo financiero de Argentina es de 890 puntos básicos, es decir, 8,9% en promedio.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero señalaron que la mejora representa otro paso importante en el proceso de normalización crediticia de Argentina.
“La decisión valida lo que se ha convertido en el eje central de la historia crediticia argentina: menores desequilibrios macroeconómicos, continuidad de los superávits fiscales, mejora en la acumulación de reservas y un mejor acceso a liquidez para afrontar los próximos vencimientos de deuda”, detallaron.
Además, resaltaron que la calificadora S&P Global ahora espera que el Gobierno pueda atravesar el muro de vencimientos en moneda extranjera de 2026 a 2027 sin caer en default ni recurrir a un canje de deuda en condiciones de estrés.
“Después de que Fitch diera el primer paso, S&P ahora se suma, reforzando la idea de que los fundamentos económicos vuelven a ocupar un rol central. Seguimos siendo optimistas respecto de una tercera mejora de calificación por parte de Moodyʼs”, comentaron.
La mejora de calificación vuelve a poner en debate la posibilidad de que la Argentina regrese a los mercados de deuda para renovar sus vencimientos.
El rally de los bonos de hasta 3% tras el upgrade de S&P Global hizo que el riesgo país se hunda a los 450 puntos básicos.
Sin embargo, el indicador que mide JP Morgan todavía se sitúa por encima del de sus comparables y sigue dejando afuera a la Argentina para que coloque deuda en el mercado internacional y así pueda rollear los próximos vencimientos.
Por ello, el mercado sigue viendo el perfil de deuda de Argentina y la manera en que el Gobierno planea hacer frente a los mismos.
Yendo al corto plazo, en julio, Argentina deberá afrontar pagos de capital por aproximadamente u$s 3000 millones, además de otros u$s 1300 millones en concepto de intereses, lo que suma cerca de u$s 4300 millones en vencimientos totales.
De cara a 2027, los vencimientos de deuda en moneda extranjera con privados y organismos internacionales ascienden a u$s 32.000 millones, con u$s 12.700 millones correspondientes a organismos internacionales (u$s 7400 millones con el FMI) y u4s 19.300 millones a deuda de mercado y repos con bancos internacionales.
De estos u$s 19.300 millones, unos u$s 9700 millones corresponden a Globales y Bonares, u$s 4300 millones a Bopreal y u$s 5300 millones a los repos.
Analizando el perfil de deuda de mediano plazo, el mismo sigue siendo exigente para la Argentina.
En 2028 la Argentina deberá pagar más de u$s 26.000 millones entre bonistas privados y organismos internacionales y se sostiene por encima de ese nivel hasta 2032.
Recién en 2033, el monto total de deuda a afrontar cae a niveles de u$s 20.000 millones, para luego caer debajo de dicho monto desde 2034 en adelante.
Por lo tanto, el perfil de deuda se muestra concentrado y desafiante para la Argentina, por lo que el regreso a los mercados internacionales de crédito sería bien visto por los inversores.
Los analistas de Delphos Investments resaltaron que, tras la mejora en la nota, el foco ahora vuelve a ponerse sobre el regreso de los mercados de deuda.
“La recalificación a B- podría alinear la curva argentina con la de estos pares, abriendo un recorrido de compresión cuantificado en hasta 17% de upside en el tramo largo. En consecuencia, consideramos que la mejora debería actuar como catalizador de una compresión adicional en los Globales, abriendo eventualmente la posibilidad, descartada previamente por el ministro Caputo, de emitir bajo ley extranjera”, afirmaron.
Desde Balanz indicaron que esperan que esta mejora continúe reduciendo el riesgo país.
“Muchos fondos institucionales que invierten en bonos soberanos tienen mandatos que les obligan a comprar activos con un umbral mínimo de calificación crediticia. Quizá el más conocido de esos umbrales es BBB o grado de inversión, pero lo mismo sucede con el umbral B, por lo que, a medida que ingresen flujos de dichos fondos, el riesgo país continuará comprimiéndose y se acercará al nivel de los países B-“, indicaron.
Adicionalmente, desde Balanz entienden que Argentina probablemente seguirá pagando una prima de riesgo político frente a sus pares B- hasta las elecciones.
“Con la mejora en la calificación y la compresión de riesgo país que esta implicará, creemos que el gobierno buscará acceder a los mercados para prefinanciar parte de los vencimientos del año que viene. Una acumulación de reservas por encima de las metas acordadas con el FMI reduciría los riesgos a mediano plazo de cara a las elecciones”, detallaron.
Menos riesgo de default
Una de las variables mas importantes con relación al upgrade de S&P Global y Fitch está relacionado con las compras de dólares del BCRA por más de u$s 10.500 millones este año.
La mejora del frente externo y la decisión de fortalecer el stock de reservas contribuyeron a un cambio de percepción sobre la capacidad de pago del país.
Así, los riesgos de default cayeron sustancialmente.
Desde el anuncio del programa de compras en diciembre, la probabilidad implícita de default (calculada vía Credit Default Swaps) mostró una caída sostenida a lo largo de la curva.
Es decir, dado que el BCRA cuenta con una mayor cantidad de dólares, dispone de mayores recursos para hacer frente a sus compromisos de deuda.
Por lo tanto, el mercado percibe como menos riesgosa la deuda, al considerar que existen ahora menos chances de default de los bonos. Es decir, se refleja una mejora gradual en las expectativas de solvencia soberana.
En noviembre de 2025 el mercado asignaba probabilidades de incumplimiento cercanas al 45% a 10 años.
Sin embargo, y luego del ritmo de compras, hoy esa cifra se ubica en torno al 33%.
Incluso, la corrección también se observa en los plazos más cortos, donde la reducción fue incluso más pronunciada.
Nery Persichini, head de estrategia de GMA Capital, destacó que el mercado empieza a reflejar la mejora de las reservas en la curva de bonos en dólares.
“La probabilidad implícita de default a 10 años cayó del 45% en noviembre de 2025 al 33% hoy. Aun así, los Globales siguen rindiendo entre 8% y 9,7%, por encima de emisores con perfiles similares. Si la consolidación macro sostiene la mejora en la percepción crediticia, una convergencia hacia tasas de un dígito podría generar ganancias de capital relevantes en los bonos largos. La pregunta no es si ese proceso está en marcha, sino a qué velocidad avanza”, sostuvo Persichini.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, destaca las compras de dólares del BCRA como una variable clave sobre la renta fija local.
“El BCRA aceleró su ritmo de compras en la semana, y ya son dos semanas consecutivas de aceleración, aprovechando las liquidaciones del agro. No obstante, los drivers de los bonos exceden la acumulación de reservas. El mercado pondera también qué tan probable puede ser una emisión internacional y cómo evoluciona el humor social de cara al ciclo electoral. Igualmente, siempre será bienvenida la acumulación de reservas netas, en especial teniendo en cuenta los abultados pagos de 2027”, indicó Franco.