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El dólar sigue operando levemente al alza, pero sin tensión cambiaria. El BCRA busca conservar una baja volatilidad cambiaria para mantener estable las expectativas inflacionarias y nominales.
Mientras el dólar sube aunque lentamente, los inversores buscan oportunidades en pesos.
Baja tensión cambiaria
El dólar financiero y el tipo de cambio oficial muestran una dinámica de relativa estabilidad en sus cotizaciones, pero con una marcada reducción de la volatilidad respecto de los episodios de tensión registrados en septiembre y octubre de 2025.
Si bien las cotizaciones de los distintos tipos de cambio cotizan cerca de sus máximos, el dato más relevante aparece en la reducida volatilidad cambiaria.
Después de alcanzar picos superiores al 70% anualizado durante las turbulencias cambiarias de septiembre y octubre del año pasado, los indicadores de volatilidad del tipo de cambio descendieron y actualmente se mantienen, en general, en niveles de un dígito.
Esto refleja una marcada moderación de las fluctuaciones diarias, tanto en el mercado oficial como en el financiero.
El contraste con los episodios de tensión de 2025 evidencia un cambio significativo en el comportamiento reciente del mercado cambiario. La dinámica combina un dólar con tendencia ascendente y una volatilidad contenida.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, remarca que desde mediados de año el peso viene mostrando una volatilidad sustancialmente menor a la exhibida por las principales monedas de la región.
“Esto se acentuó en las últimas 5 ruedas, cuando la volatilidad del peso fue de casi una cuarta parte de la volatilidad promedio de las monedas de referencia de la región. Para tener una referencia de lo que esto significa, estamos hablando de un nivel de volatilidad en la cola izquierda de la distribución log-normal que tiene el tipo de cambio”, detalló.
En cuanto a los fundamentos detrás del movimiento del tipo de cambio, Yarde Buller agrega que gran parte se explica por el equilibrio fiscal, que permite sostener una restricción monetaria significativa que mantiene anclado el valor del peso.
Sin embargo, agrega que también es muy relevante el impacto de las operaciones de mercado abierto del BCRA con instrumentos dollar-linked, que mantienen contenida esa volatilidad y a veces también sirven para conducir los movimientos del tipo de cambio dentro de la banda.
El tipo de cambio real de Argentina se ubica en niveles relativamente bajos en perspectiva histórica, mientras que la volatilidad cambiaria se mantiene contenida.
Actualmente, el tipo de cambio real se ubica en torno a los $1600 pero con una volatilidad anualizada cercana al 20%.
Se trata de una zona relativamente baja dentro de la distribución histórica, en contraste con los períodos en los que el tipo de cambio real alcanzó niveles más elevados y convivió con fluctuaciones más pronunciadas.
Generalmente, los niveles más altos de tipo de cambio real suelen estar asociados con una mayor inestabilidad cambiaria.
Sin embargo, el dato central es que la actual calma cambiaria convive con un tipo de cambio real relativamente bajo.
Matías Ballestrín, jefe de Inversiones de Banco Piano, coincide en que en estos últimos meses la volatilidad en el tipo de cambio disminuyó considerablemente, en parte por la oferta de dólares ayudada por el sector externo con el agro y energía.
Además, consideró que también ayuda que la actividad no está presionando las importaciones de bienes de consumo.
En ese sentido, Ballestrin pone el ojo en la dinámica monetaria y su impacto en el tipo de cambio.
“La normalización en las tasas en pesos ayudó a baja volatilidad en el tipo de cambio. El Central está cómodo con el esquema de compras más reducidas comparada con las compras realizadas en el primer semestre, las cuales eran más abultadas, que su vez lo ayuda a presionar menos sobre precios”, detalló Ballestrín.
Dólar en máximos, pero sin volatilidad
El dólar continúa con una tendencia alcista, aunque con baja volatilidad. El contado con liquidación (CCL) se ubica en $1602, mientras que el dólar MEP alcanza los $1538 y el tipo de cambio oficial mayorista ronda los $1.516.
La brecha entre las cotizaciones financieras y el dólar mayorista se amplió durante los últimos meses.
La evolución de las cotizaciones también refleja un contraste actual respecto de la volatilidad registrada durante 2025, especialmente entre septiembre y octubre, cuando se observaron fuertes oscilaciones.
Tras una etapa de relativa estabilidad durante el primer semestre de 2026, los dólares financieros retomaron una tendencia ascendente desde junio y alcanzaron nuevos máximos en octubre.
En este contexto, la atención del mercado está puesta en la evolución de la brecha cambiaria y en la capacidad del esquema cambiario para sostener la estabilidad del dólar oficial frente a la presión sobre las cotizaciones financieras.
Para Maximiliano Tessio, asesor financiero, la calma del dólar podría extenderse en los próximos meses, sostenida por la estrategia oficial de acumulación de reservas y la expectativa de un mayor ingreso de divisas del sector agropecuario.
“El mercado no prevé presiones cambiarias de magnitud que obliguen a un endurecimiento significativo de las tasas de interés. En su análisis, la combinación de compras de dólares por parte del BCRA y una mayor oferta de divisas hacia fin de año constituye un respaldo para la continuidad de la estabilidad cambiaria”, indicó.
El futuro del dólar
Los inversores miran con atención el futuro cambiario y en ese sentido, el mercado de futuros anticipa una depreciación gradual del peso hacia 2027, con una aceleración en los próximos meses que luego tendería a moderarse.
Según la curva de contratos de dólar futuro de ROFEX, el tipo de cambio implícito alcanzaría los $1852 en junio del año próximo, lo que representa un incremento cercano al 22% en diez meses.
Es decir, las proyecciones reflejan una mayor nominalidad cambiaria hacia adelante, aunque sin anticipar un salto discreto del dólar.
En el corto plazo, los contratos descuentan una tasa de devaluación anualizada del 17% a un mes, que sube al 21% a dos meses, al 22% a tres meses y al 23% a cuatro meses.
A medida que se extiende el horizonte de inversión, el ritmo de depreciación se estabiliza en torno al 24% anual.
Por lo tanto, los inversores ponen en precios que la dinámica cambiaria actual de reducida volatilidad se va a mantener en los próximos meses.
Solana Cucher, Economista y Research de PPI, considera que la calma que mostró el mercado cambiario en los últimos meses puede extenderse.
“El buen desempeño de la balanza comercial, las importantes liquidaciones del agro para esta altura del año, la menor demanda de divisas para el giro de dividendos y la eventual liquidación de parte de las colocaciones internacionales realizadas en septiembre (u$s 3167 millones brutos) son factores que contribuyen a sostener la oferta de dólares y favorecen la estabilidad del tipo de cambio”, dijo Cucher.
En cuanto a la intervención del BCRA, Cucher remarca que no identifica una regla del BCRA orientada a mantener la volatilidad cambiaria en estos niveles, aunque sí una estrategia de intervención que fue cambiando a lo largo del año.
“En agosto y septiembre, el BCRA moderó sus compras en el mercado oficial de cambios, lo que contribuyó a evitar una mayor presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, esa dinámica parece haber quedado atrás ya que en lo que va del mes, las compras aceleraron a un promedio de casi US$50 millones diarios y, si bien seguimos detectando intervenciones en el mercado secundario de dólar linked, son de menor magnitud que en meses anteriores”, detalló
Hacia adelante, Cucher advierte que no se puede descartar nuevos cambios en la estrategia del BCRA, especialmente a la luz de las últimas declaraciones del presidente, quien afirmó que cuenta con u$s 125.000 millones para enfrentar una eventual corrida cambiaria el año próximo.
Por su parte, los analistas de Cohen también ponen el foco en la estrategia del Banco Central en el mercado cambiario y en su incidencia sobre la dinámica de la volatilidad en el dólar.
Según explicaron, tras el pico estacional de compras de divisas registrado en abril y mayo, la autoridad monetaria redujo el ritmo de adquisición.
Sin embargo, atribuyen esa moderación a una decisión de política cambiaria y no a una escasez de oferta: el BCRA estaría optando por comprar menos dólares para permitir que la demanda privada pueda abastecerse en el mercado. Desde la consultora consideran que esta es una de las herramientas utilizadas para sostener la estabilidad cambiaria.
Esperando más flujos
La perspectiva de una mayor oferta de dólares aparece como uno de los principales factores que podrían contribuir a sostener la estabilidad cambiaria durante 2027 y favorecer las estrategias de inversión en pesos.
Las proyecciones anticipan un fuerte ingreso de divisas por parte del agro, la energía y la minería, sectores que podrían reforzar la disponibilidad de dólares en la economía.
En el frente agrícola, la Bolsa de Comercio de Rosario estima que las exportaciones de granos, aceites y subproductos alcanzarían los US$42.200 millones en la campaña 2026/27, lo que marcaría un récord histórico.
La cifra superaría los US$41.800 millones proyectados para la campaña anterior y el máximo registrado en 2021 y 2022.
En términos de liquidaciones efectivas en el mercado cambiario durante 2027, la entidad calcula un ingreso cercano a los US$40.000 millones, que constituiría el segundo registro más elevado de la serie, detrás de 2022.
A ese flujo se sumarían las divisas generadas por la energía y la minería.
Según las proyecciones oficiales, ambos sectores aportarían en conjunto un superávit comercial de US$24.000 millones en 2027. De ese total, US$16.000 millones corresponderían al sector energético y otros US$8.000 millones a la actividad minera. La expansión de las exportaciones de petróleo y gas de Vaca Muerta, junto con el crecimiento de la producción minera, sería el principal motor de ese incremento.
Los analistas de Delphos Investments coinciden en que el tipo de cambio muestra una marcada estabilidad en lo que va del año, con una depreciación nominal de apenas 4% y una apreciación del peso en términos reales.
Hacia adelante, desde la compañía esperan que la estabilidad del tipo de cambio se mantenga, así como también en el nivel de tasa de interés que permita conservar el actual nivel de baja volatilidad cambiaria.
“El equipo económico dejó claro su objetivo de mantener un tipo de cambio estable, reflejado en su disciplina en la compra de dólares. Todavía queda espacio para una mayor liquidación de divisas de cara a fin de año. De los u$s 34.000 millones proyectados para 2026, se liquidaron u$s 22.300 millones hasta ahora, lo que dejaría un promedio cercano a US$4.000 millones mensuales para el último trimestre, por encima de lo habitual”, indicaron desde Delphos.
A corto plazo, Joaquin Álvarez, CEO de Fincoach, indicó que no espera inestabilidad cambiaria.
Entre los argumentos para esperar cierta calma cambiaria, Álvarez indicó que se esperan flujos por la liquidación de deudas corporativas tomadas en el exterior, la liquidación del agro y la entrada proyectada de dólares del sector energético.
Inversiones en pesos
El futuro cambiario resulta determinante para que las estrategias de carry trade sean exitosas en términos de rendimiento.
Con el dólar MEP en $1539, la curva de break-even muestra que el margen del carry trade en pesos depende fuertemente del plazo.
En los instrumentos más cortos, el colchón cambiario es reducido, mientras que se amplía considerablemente en los vencimientos de 2027.
Para fines de 2026, los break-even se ubican en torno a $1.550 a $1.600, lo que implica que el dólar podría subir aproximadamente entre 1% y 4% antes de neutralizar el rendimiento de la tasa fija.
En cambio, para los instrumentos con vencimiento en 2027, el margen es mucho mayor, ya que los puntos de equilibrio se ubican entre $1640 y $1850.
En los títulos más largos, como el T30A7 y el T31Y7, el dólar podría subir aproximadamente entre 15 % y 20 % desde los $1539 actuales antes de que el carry quede neutralizado.
Por lo tanto, la curva muestra que el carry ofrece actualmente un mayor colchón frente a una depreciación del peso cuanto más largo sea el vencimiento. Los títulos cortos son mucho más sensibles a una suba del dólar, mientras que los bonos largos cuentan con un margen cambiario considerablemente mayor.
El escenario de calma cambiaria que proyecta el mercado se combina con un desplazamiento al alza en la curva de bonos a tasa fija, dando un mejor punto de entrada para las inversiones en pesos.
El desplazamiento al alza en las tasas hace que los títulos a tasa fija muestren un mejor punto de entrada.
En el tramo más corto, las letras con vencimiento entre octubre y noviembre ofrecen tasas de alrededor de 1,8% a 2% mensuales, mientras que los instrumentos que vencen entre enero y junio de 2027 se ubican en torno al 2%-2,2% mensual.
El mayor rendimiento aparece en el tramo medio de la curva, donde los Boncap con vencimiento en abril y mayo de 2027 ofrecen tasas cercanas al 2,15 %–2,20 % mensuales.
El T30J7, con vencimiento en junio de 2027, se mantiene también en torno al 2,1% mensual.
En materia de inversiones, Cucher remarca que mantiene su preferencia por las estrategias de carry trade.
“En el contexto actual, priorizamos las oportunidades en pesos por sobre una mayor exposición a bonos soberanos en dólares. La normalización de las tasas de interés, junto con nuestra visión constructiva sobre la evolución del tipo de cambio para los próximos tres a cuatro meses, sigue favoreciendo al carry de corto plazo frente a una apuesta centrada en la compresión del riesgo crediticio soberano”, indicó Cucher.
Los distintos tipos de cambio acumulan subas moderadas en lo que va de 2026, aunque con diferencias entre las cotizaciones oficiales y financieras.
El dólar cripto lidera el avance, con una suba de 5,9%, seguido por el contado con liquidación (CCL), que aumenta 5,8%. El dólar MEP registra un incremento de 3,7%, en línea con el oficial minorista, mientras que el mayorista acumula un alza de 3,8%.
Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, entiende que a estos niveles la tasa fija vuelve a ser atractiva, pero principalmente para manejo de tesorería y plazos cortos.
“Las tasas están en niveles interesantes para capturar carry sin asumir demasiada duration. Para carteras de inversión con un horizonte más largo, en cambio, seguimos prefiriendo dolarizar antes que extendernos demasiado en tasa fija en pesos. La curva ya ofrece rendimientos cercanos al 28% en los vencimientos desde abril de 2027”, comentó Waitzel.
Finalmente, a la hora de definir el posicionamiento, el especialista en Research de Mariva ve valor en los títulos a tasa fija a corto plazo.
“A estos niveles, vemos más atractiva una LECAP a tres meses que un BONCER de similar plazo. Tomando como referencia la Lecap a enero (S29E7) frente al Lecer de enero (X29E7), el mercado descuenta un breakeven de inflación cercano al 1,9% mensual, por encima del 1,7% promedio que anticipa el REM para los próximos tres meses. Además, nuestra estimación se ubica algo por debajo del REM, lo que refuerza aún más la preferencia por la tasa fija en este tramo”, dijo.