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Tras casi dos años en los que una de las principales apuestas en el mercado local fue la compresión del riesgo país y la recuperación de los bonos soberanos, las principales mesas de research de la City comienzan a coincidir en que esa etapa empieza a quedar atrás.
Los últimos informes de Balanz y Allaria sobre renta fija muestran que el escenario cambió. Si bien ambas firmas mantienen una visión constructiva sobre los activos argentinos y creen que todavía hay oportunidades, sostienen que el inversor ya no debería posicionarse esperando una fuerte suba generalizada de los bonos, sino más bien priorizar el carry, la calidad crediticia y una selección mucho más fina de los instrumentos.
El riesgo país dejó de ser el único motor
Balanz considera que la mejora del perfil crediticio argentino modificó la lógica de inversión.
En su Monitor de Estrategia de julio, la firma afirma que, tras la suba de la calificación soberana a B- y la fuerte compresión de spreads registrada durante los últimos meses, el potencial de ganancias por una nueva caída del riesgo país es hoy más limitado.
Por ese motivo, cambia el foco desde la búsqueda de apreciación de capital hacia el carry y el rendimiento corriente de los bonos.
Allaria llega a una conclusión similar, pero desde otro ángulo. Su informe semanal sostiene que el programa financiero presentado por el Gobierno redujo significativamente la incertidumbre sobre las necesidades de financiamiento de 2027, lo que fortalece la visión positiva sobre el crédito argentino, aunque deja entrever que el mercado ya incorporó buena parte de esa mejora en los precios.
Para la firma, el hecho de que el Tesoro cuente con múltiples fuentes de financiamiento como compras de dólares del BCRA, organismos internacionales, financiamiento bilateral y emisiones locales, disminuye considerablemente el riesgo financiero del próximo año.
Balanz: priorizar carry antes que duration
El cambio de estrategia se refleja directamente en la cartera recomendada por Balanz.
Dentro de los bonos soberanos bajo ley extranjera mantiene como principal recomendación al Global 2038 (GD38). La firma explica que, tras los recientes pagos de amortización de los Globales más cortos, muchos inversores comenzaron a reinvertir esos fondos en bonos de mayor plazo, mientras que las elecciones legislativas del próximo año pasan a tener cada vez más peso sobre la curva.
Además, considera que durante el segundo semestre la combinación de menor inflación, recuperación de la actividad económica y una eventual mejora del panorama político podría seguir favoreciendo a los bonos soberanos.
Sin embargo, aclara que la apuesta ya no pasa por esperar una nueva compresión significativa del riesgo país.
“Mantenemos nuestra recomendación en GD38. Favorecemos el carry por sobre la duración, ya que el potencial de compresión adicional de spreads luce ahora más acotado”, resume el análisis.
Los bonos que recomienda Balanz
Además del GD38, la cartera sugerida incluye distintas alternativas según el tipo de activo.
En soberanos bajo ley local mantiene una visión positiva sobre:
- AL30
- AE38
La firma considera que ambos títulos ofrecen spreads atractivos frente a sus equivalentes bajo legislación extranjera y que el mercado continúa descontando un escenario demasiado negativo para los bonos ley argentina.
En deuda provincial, sus preferencias son:
- BA37 (Buenos Aires)
- SFD34 (Santa Fe)
- CO32D (Córdoba)
En este segmento explica que ahora privilegia el carry, el current yield y la sensibilidad al crédito soberano, más que una eventual compresión adicional de spreads.
Para bonos corporativos, pese a reconocer que los spreads ya se encuentran cerca de mínimos históricos, considera que las valuaciones continúan respaldadas por la mejora macroeconómica y recomienda concentrarse en emisores de mayor calidad.
Sus favoritos son:
- Telecom 2031 (TLCM)
- YPF Garantizado 2031 (YMCU)
- Vista 2033 (VSCV)
Allaria apuesta al programa financiero
Si Balanz pone el foco en la selección de bonos, Allaria concentra buena parte de su análisis en el contexto macro que respalda a esos activos.
La firma considera que uno de los principales cambios de las últimas semanas fue la presentación del programa financiero para 2027, ya que permitió conocer con mayor detalle cómo planea financiarse el Tesoro.
Según el análisis, el Gobierno proyecta cubrir sus necesidades mediante una combinación de saldo inicial de caja, compras de dólares al BCRA, refinanciación intra sector público, préstamos de organismos internacionales, financiamiento bilateral y emisiones locales por unos u$s 5.000 millones.
En opinión de Allaria, esto reduce sensiblemente la incertidumbre que existía sobre el próximo año.
“Es un programa que tiene necesidades de mercado netas muy bajas respecto de la cantidad de fuentes opcionales”, sostiene el informe.
La firma también destaca que este miércoles debutará el nuevo Bonar 2029 (AO29), un bono en dólares con cupón anual del 6% y pagos mensuales de intereses, por hasta u$s 2.000 millones, sin límite de colocación en la primera licitación. Recuerda además que la emisión anterior del AO28 recibió ofertas por u$s 1.635 millones, lo que refleja el interés que continúa mostrando el mercado por este tipo de instrumentos.
Cómo debería posicionarse el inversor
Aunque utilizan argumentos diferentes, ambos brokes llegan a una conclusión similar.
La renta fija argentina todavía ofrece oportunidades, pero el escenario dejó de ser el de un mercado en el que prácticamente todos los bonos subían impulsados por la caída del riesgo país.
Ahora, la selección del activo gana importancia.
Balanz recomienda privilegiar bonos con mejor relación entre carry y riesgo, combinar soberanos con deuda provincial y corporativa de alta calidad y no esperar una nueva compresión significativa de spreads como principal fuente de retorno.
Allaria, por su parte, considera que el fortalecimiento del programa financiero, la mejora de las reservas y la reducción de la incertidumbre sobre 2027 respaldan la continuidad del proceso de normalización del crédito argentino, aunque el desafío para los próximos meses será sostener esa confianza mediante el cumplimiento de los objetivos fiscales y financieros.