En las mesas sostienen que las compras del Banco Central, que ya superaron los u$s 10.000 millones en lo que va del año, en realidad son una suerte de “amortiguador” para evitar una mayor dolarización por parte de los ahorristas, que en lo que va del año superaron a las compras del BCRA.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había salido a respaldar la política cambiaria del Gobierno, al destacar que el Banco Central viene comprando divisas “con un dólar encima a la baja”.
Caputo dixit
“Si no hubiera estado el Central, hoy el dólar probablemente rondaría los $ 1300”, había afirmado el ministro, quien había señalado que la intervención oficial estaba conteniendo una mayor apreciación de la moneda local.
“Para los sommeliers del tipo de cambio real histórico, estamos un 3% arriba de lo que fue la salida del cepo de Macri”, había dicho, tomando como referencia diciembre de 2015. Sin embargo, el ministro marcó una diferencia clave: “Macri en ese momento tenía seis puntos de déficit fiscal y nosotros tenemos superávit. Por donde lo quieras mirar, el tipo de cambio no es un tema”.
Ejercicio teórico
“Aunque se trate de un ejercicio teórico, discrepamos con las lecturas que sugieren que la ausencia de compras oficiales derivaría en un tipo de cambio nominal más bajo”.
“Por el contrario, sin el rol comprador del BCRA, el stock de reservas netas exhibiría un desgaste sensiblemente mayor y esto hubiese exacerbado las dudas respecto al cumplimiento de las obligaciones del Tesoro y la potencial capacidad de respuesta del esquema ante un shock adverso”, advierten desde la Fundación Mediterránea, un research elaborado por Maximiliano Gutiérrez, Responsable de la sección Monetaria-Cambiaria.
Prima de riesgo
“En última instancia, cabe preguntarse dónde se ubicaría la prima de riesgo soberano si la autoridad monetaria hubiera permanecido al margen del mercado de cambios y eso nos daría una idea aproximada si era esperable (o no) un menor tipo de cambio al actual”, agregan.
La remonetización de la economía sigue siendo la principal asignatura pendiente: “La demanda de dinero no termina de aparecer, al menos por ahora; un diagnóstico que la autoridad monetaria convalidó semanas más tarde en su Informe de Política Monetaria de finales de mayo”.
“Esta falta de reacción en la demanda de pesos representa el eslabón pendiente de un esquema que, en el plano cambiario, viene exhibiendo resultados mejores a los previstos”, precisa el paper.
Rol del Tesoro
Como consecuencia, la emisión de pesos asociada a la compra de divisas debió ser esterilizada. El Tesoro asumió el rol principal de absorción mediante la colocación de títulos en moneda local, un esfuerzo complementado por las operaciones de mercado abierto del Banco Central, vía pases y compraventa en el mercado secundario. En suma, la compra de divisas se da contra deuda pública en pesos.
Las reservas brutas del Banco Central consolidaron su nivel más alto en casi siete años. Específicamente, este volumen representa la marca más elevada desde mediados de octubre de 2019.
FMI
La consolidación de este nivel de reservas brutas no solo es producto de las compras de dólares que realiza el Central sino también a que el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo y habilitó un desembolso de u$s 1000 millones.
El organismo reconoció que, aun cuando la acumulación de reservas netas fue el “talón de Aquiles” de la gestión al incumplirse la meta de diciembre de 2025, la mayoría de los criterios de desempeño sí se alcanzaron.
El Gobierno utilizó este desembolso para recomprar letras intransferibles, una operación que mejora la calidad del activo del Banco Central al tener un activo de disponibilidad inmediata.