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En el marco de un proceso de “normalización macroeconómica” tras 15 años de estancamiento estructural, el economista Esteban Domecq advirtió que la Argentina atraviesa una transformación de fondo donde cambian los sectores dinámicos.
Según el director de Invecq, el país está intentando pasar de un esquema basado en el consumo a uno traccionado por la inversión y las exportaciones, aunque el tránsito “empieza a doler” en la economía real.
El modelo del “auto” y las ruedas delanteras
Para Domecq, la economía puede entenderse mediante la analogía de un vehículo. “Argentina hace 15 años venía andando con las ‘ruedas de atrás’. Agotamos el gasto público y agotamos el consumo de corto plazo en detrimento del ahorro y la inversión“, explicó.
En contraste, señaló que las economías modernas avanzan con las “ruedas de adelante”: la cuenta de exportaciones y la inversión. "Lo que está cambiando es que los sectores que empiezan a liderar la fase expansiva son justamente los que tienen capacidad de generar divisas para mover a los sectores deficitarios, como la industria“, precisó.
Heterogeneidad: cuáles son los ganadores y perdedores de Domecq
El analista destacó que, si bien el PBI de 2025 replica niveles de 2022, hacia adentro existe una “heterogeneidad dentro de la heterogeneidad”. Mientras que el agro está 10% arriba y el sector de petróleo y gas un 25% positivo, otros rubros muestran el impacto del ajuste:
- Industria: -10% (con el sector textil en -30% y neumáticos en -50%).
- Comercio: -3% en los últimos cinco años.
- Construcción: -15% de actividad y -25% en despacho de materiales.
Sobre este último punto, Domecq fue tajante respecto a los tiempos de recuperación: "A esta velocidad, le va a llevar cinco años a la construcción recuperar el nivel de actividad perdido. Yo esperaba al principio tres años; esto da cuenta de que se está haciendo más tortuosa la salida“.
El “trilema 2026” y la dosis de pragmatismo
El gurú de la City describió lo que denomina el “trilema 2026”, un triángulo de decisión donde el Gobierno debe equilibrar tres frentes: las necesidades fiscales y saneamiento del BCRA; la baja de la inflación (del 3% actual hacia el 0%); y la reactivación de la actividad económica.
Ante la parálisis de la actividad y el desempleo (que subió al 7,5%), el economista detecta un cambio de mando. "El Gobierno tomó nota y dijo: ‘Hay que empezar a relajar el frente monetario porque hay que empezar a oxigenar la actividad’“.
Para el especialista, este giro al pragmatismo es “inevitable”, comparando la estabilización con un quirófano de guardia: "Estoy recibiendo a un enfermo que me cae inesperadamente y lo tengo que atender. En esa circunstancia no hay planificación, hay pragmatismo“.
A pesar de que el consumo agregado pueda mostrar niveles máximos, Domecq aclaró que el dato “per cápita” sigue 5% abajo del nivel de hace tres años. "¿Por qué se recuperó más el consumo que la actividad? Porque gran parte se fue contra importaciones. Cuando un comerciante dice ‘estoy 20% abajo’, hay otro argentino que compra afuera y ya recompuso su nivel", analizó.
Finalmente, el economista subrayó que la política monetaria contractiva “empieza a doler” por el alza en la morosidad y la falta de crédito, lo que obliga al equipo económico a “forzar el esquema” para evitar que el humor social e industrial descarrile el programa de fondo.