La compañía Meta llega a la presentación de su balance trimestral con nuevas apuestas alcistas de Wall Street. La cita con el mercado es luego del campanazo de cierre en el New York Stock Exchange (NYSE) en la tarde de este miércoles.
Morgan Stanley elevó su precio objetivo de u$s 775 a u$s 820, con un potencial de suba de 15,6% a doce meses, mientras que el gigante brasilero Safra lo llevó de u$s 835 a u$s 1050 para fines de 2027, lo que implica una ganancia potencial de 48%. Las proyecciones se apoyan en la fortaleza del negocio publicitario y las oportunidades comerciales de la inteligencia artificial.
Sin embargo, ambos bancos advierten sobre un riesgo central: que Meta deba invertir cada vez más dinero para desarrollar su infraestructura de IA sin generar ingresos suficientes para recuperar esos desembolsos.
Morgan Stanley mantuvo su recomendación Overweight, de sobreponderar la acción. Safra sostuvo su calificación Outperform, de desempeño superior al grupo de cobertura.
Y es que la publicidad ofrece el respaldo más inmediato para las recomendaciones. Safra estima ingresos trimestrales de aproximadamente u$s 64.000 millones, un crecimiento interanual de 24,8%. La cifra se ubica en el extremo superior del rango de u$s 61.000 millones a u$s 64.000 millones informado por Meta y alrededor de 1,1% por encima del consenso.
También proyecta un resultado operativo ajustado de u$s 22.231 millones y una ganancia ajustada por acción de u$s 7,27, superiores a las expectativas del mercado en 2,4% y 2,2%, respectivamente. Esas estimaciones excluyen el cargo de aproximadamente u$s 10.000 millones vinculado al acuerdo con fiscales generales estatales.
El crecimiento de las ventas, sin embargo, llegaría acompañado de presión sobre la rentabilidad. Según Safra, el beneficio ajustado por acción permanecería prácticamente sin cambios frente al tercer trimestre de 2025 y el margen operativo ajustado se ubicaría en 34,8%. Los costos absorben parte del avance de la facturación.
Morgan Stanley también mejora sus expectativas para el negocio publicitario. El banco incrementó aproximadamente 1% sus proyecciones de ingresos por anuncios para 2027 y 2028, al considerar que las herramientas de IA permiten mejorar el retorno que obtienen los anunciantes por sus campañas.
Safra aporta señales que respaldan ese mecanismo. Su seguimiento muestra precios globales por cada mil impresiones publicitarias superiores a los de 2025 durante buena parte del trimestre, con mayor fortaleza hacia septiembre. Además, destaca que las mejoras implementadas durante el segundo trimestre contribuyeron a aumentar 8,3% los clics publicitarios y 15,7% las conversiones en Facebook.
Una publicidad más efectiva puede generar mejores resultados para las empresas y sostener sus ofertas por los espacios disponibles. Esa relación explica por qué ambos bancos consideran que la IA ya aporta al negocio que financia las nuevas inversiones.
¿Qué pasa con Muse?
La discusión cambia al analizar Muse, el agente de inteligencia artificial de Meta. Safra destaca su adopción inicial y las posibilidades de generar ingresos mediante suscripciones, comisiones por compras, herramientas empresariales y acceso comercial a los modelos propios.
Morgan Stanley comparte el optimismo de largo plazo, pero agrega una advertencia sobre el comportamiento de los usuarios. Según su seguimiento, Muse continúa captando unas 300.000 descargas diarias en Estados Unidos, mientras el crecimiento de los usuarios activos diarios avanza más lentamente.
El gráfico de retención incluido en el informe muestra que 23% de los usuarios vuelve a utilizar Muse catorce días después de instalarlo, frente a 54% en Instagram y 38% en Facebook. Morgan Stanley enmarca esa diferencia en la etapa temprana del producto y considera que hacen falta nuevas funciones y usos cotidianos para construir un hábito más sólido.
El punto importa para la acción porque la monetización depende de que los usuarios regresen y deleguen tareas con valor comercial. Planificar viajes, comparar precios o completar compras puede abrir oportunidades, pero exige un producto confiable y suficientemente útil para incorporarse a la rutina.
La expansión también enfrenta una restricción física. Morgan Stanley calcula que atender a 100 millones de usuarios activos diarios de Muse podría requerir entre uno y cuatro gigavatios de capacidad para procesadores gráficos, bajo sus supuestos de utilización parcial del cupo gratuito y distintas eficiencias de los modelos.
El banco considera que esa intensidad de cómputo puede extender el proceso de adopción y mantener las inversiones elevadas durante varios años. Para alcanzar una escala masiva, Meta deberá ampliar su infraestructura y desarrollar modelos más eficientes, capaces de realizar las mismas tareas con menos recursos.
Safra pone cifras a ese esfuerzo. Proyecta inversiones en infraestructura, incluidos arrendamientos financieros, por u$s 145.000 millones en 2026, u$s 240.000 millones en 2027 y u$s 270.000 millones en 2028. Las estimaciones para los dos últimos años superan aproximadamente en 20% y 34% al consenso, respectivamente.
Morgan Stanley contempla inversiones de aproximadamente u$s 225.000 millones en 2027 y u$s 250.000 millones en 2028. Los dos bancos esperan un desembolso considerable, aunque Safra proyecta una exigencia mayor.
La diferencia también aparece en la caja. En su cuadro de estimaciones actualizadas, Morgan Stanley prevé flujo de caja libre negativo por unos u$s 26.200 millones en 2027 y u$s 2800 millones en 2028. Safra estima déficits más profundos: u$s 57.000 millones y u$s 39.000 millones, respectivamente.
Más deuda, menos caja y apuestas alcistas de Wall Street
Meta podría continuar registrando ganancias contables mientras sus inversiones superan el efectivo generado por las operaciones. En el modelo de Safra, ese esfuerzo también se refleja en una deuda de largo plazo que pasa de u$s 83.664 millones en 2026 a u$s 204.414 millones en 2028.
Pese a ese escenario financiero más exigente, Safra asigna un precio objetivo superior. La explicación combina mayores beneficios previstos y una valuación más elevada: utiliza 25 veces la ganancia contable por acción estimada para 2028. Morgan Stanley aplica aproximadamente 23 veces el promedio de las ganancias por acción que espera para 2027 y 2028.
También hay una diferencia en cómo incorporan los nuevos negocios. Morgan Stanley ya incluye aportes de suscripciones de Muse y de IA empresarial, que contribuyen a elevar sus estimaciones de pagos y otros ingresos en aproximadamente u$s 1000 millones para 2027 y u$s 2000 millones para 2028. Con la mejora publicitaria, revisó al alza alrededor de 1% y 3% sus proyecciones de ganancia contable por acción para esos años.
Safra, en cambio, aclara que todavía no incorpora ingresos incrementales de Muse, suscripciones, agentes empresariales y otros productos nuevos, debido a su etapa temprana y a la limitada visibilidad sobre su rentabilidad. La confianza en esas oportunidades sí influye en el múltiplo que elige para valorar la compañía.
El potencial comercial ayuda a explicar el interés. Morgan Stanley dimensiona en unos u$s 30 billones el gasto de consumo que podría canalizarse mediante ofertas basadas en agentes, con aproximadamente 55% vinculado al comercio electrónico y los viajes. Safra destaca que Meta dispone de distribución entre consumidores y relaciones con más de 250 millones de pequeñas y medianas empresas que utilizan sus plataformas.
Para Morgan Stanley, una mayor innovación que impulse el uso diario y las actividades monetizables de Muse podría acercar a la acción a su escenario alcista de u$s 1000, equivalente a aproximadamente 41% sobre el precio de referencia. Ese valor corresponde a un escenario favorable adicional a su objetivo central de u$s 820.
En la presentación, la atención estará puesta en la capacidad de sostener la publicidad y ofrecer señales sobre el retorno de las inversiones. Safra espera una guía de ingresos para el cuarto trimestre de entre u$s 72.500 millones y u$s 75.000 millones. Los datos sobre retención de Muse, nuevas funciones comerciales y gasto en infraestructura de 2027 permitirán evaluar cuánto respaldo tienen los mayores precios objetivo.