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En medio de una paz cambiaria que sorprende a propios y ajenos, el especialista en mercados Matías Battista analizó en profundidad las herramientas que está utilizando el equipo económico para mantener estables las cotizaciones del dólar.
Según el analista, la clave reside en una combinación de tasas de interés al alza, una agresiva absorción de liquidez y la resignación de la “monetización” de la economía en favor de la estabilidad financiera.
La “aspiradora” de pesos y el rollover récord del Gobierno
Uno de los puntos centrales del análisis de Battista fue el resultado de las últimas licitaciones de deuda. El Gobierno no solo logró renovar los vencimientos, sino que captó un excedente significativo, retirando pesos de la calle.
“Mete la aspiradora en el mercado y por cada 1.000 pesos que vencían, sacó 24 del circulante y los llevó al Tesoro”, graficó Battista durante su intervención en el programa Ahora Play. Este nivel de rollover, que alcanzó el 124,2%, es lo que explica la falta de presión sobre el tipo de cambio: simplemente, hay menos pesos disponibles para ir hacia la divisa.
Para el especialista, esta decisión marca un cambio de rumbo respecto a lo que el mercado esperaba hace unas semanas: “Yo vengo diciendo que tengo mis dudas de si el Gobierno quiere monetizar la economía o está ‘timeando’. Decidió esterilizar ahora desde la licitación. Lo que emitía para comprar dólares, lo está absorbiendo con la aspiradora por este lado”, explicó.
El regreso del Carry Trade: qué ve Battista
La suba de tasas en las letras de corto plazo (Lecaps) ha vuelto a seducir a los inversores, quienes prefieren quedarse en pesos para captar rendimientos reales antes que dolarizarse. Battista señaló que el mercado está jugando a favor de la estrategia oficial por el momento.
“El mercado está leyendo que es una oportunidad de hacer tasa y no presionar el tipo de cambio. De 10 billones, 7 fueron a hacer tasa”, precisó. Según su visión, los inversores están “timeando” con el Gobierno, apostando a una tasa que hoy ronda el 42% anual en las letras con vencimiento en marzo, muy por encima de la devaluación esperada.
La “luz amarilla” para la economía real
Sin embargo, Battista advirtió que esta paz financiera tiene un costo elevado para el sector productivo. La falta de pesos y las tasas altas encarecen el crédito y profundizan la recesión.
“Le estás generando el terreno a todo el sector industrial argentino para que la choque”, disparó el analista. Para Battista, la apertura importadora combinada con costos internos crecientes en dólares pone a las empresas locales en una situación de vulnerabilidad extrema.
“Es como que yo vaya a jugar a Wimbledon sin entrenar con una paleta de madera”, comparó, para luego añadir que esta política “saca liquidez de un mercado que ya está bastante ilíquido. Esto agrava la situación de las empresas porque hay menos crédito, menos consumo y más tasa de interés”.
Dólar: ¿qué pasará en marzo?
El horizonte de esta estrategia parece tener una fecha de revisión: el cierre del primer trimestre. El especialista considera que el Gobierno ha decidido postergar cualquier intento de reactivación vía inyección de pesos hasta evaluar el impacto de la inflación.
“La discusión hasta marzo será: qué tasa me das, saco pesos del mercado, vemos la inflación y después vemos. Esto me preocupa, me enciende una luz amarilla“, concluyó Battista, dejando claro que, si bien el dólar bajo es un éxito de corto plazo para el Banco Central, la sostenibilidad del modelo depende de no “ahogar” definitivamente al sector industrial.