Tras el fuerte rally de la semana pasada, el mercado ve un mayor potencial de suba en los bonos hacia adelante y fuertes chances de que el riesgo país converja al promedio de otros países de la región.
Todo indica que los fundamentals vuelven a ser primordiales para determinar el potencial de la deuda, pero, cuáles son las variables clave que observan los analistas para especular con una convergencia del riesgo país al promedio de emergentes y qué títulos son los preferidos.
Riesgo país argentina versus Latam
El rally de los bonos tras las elecciones es histórico. La renta fija local voló a máximos históricos ya que acumuló subas de 15% al 20% desde el lunes y ganancias de entre 18% y 33% en el último mes.
Esto hizo que la curva soberana argentina muestre una notable mejora, ya que pasó de tasas del 18% antes de las elecciones a niveles debajo del 10%, tal como cotiza actualmente el tramo corto de la curva.
El GD29 rinde 9,8%, al igual que el Global 2030. En el tramo medio, los Globales a 2035 y 2038, 10,6% y 10,8%, mientras que, en el extremo más largo de la curva, los títulos a 2041 y 2046 operan con tasas del 10,7% y 10,3% respectivamente.
Esta fuerte compresión de spreads de los bonos hizo que el riesgo país se desplome desde los 1100 puntos antes de las elecciones hasta los 650 actuales.
Aun así, y pese a haberse despejado el factor electoral, el nivel de tasas de Argentina es superior al de sus pares. Actualmente el riesgo país de países como Nigeria, Angola, El Salvador, Egipto se encuentra en niveles de 380 a 400 puntos básicos.
Otros países como Colombia, México, Perú, Uruguay y Brasil, entre otros, muestra un nivel de riesgo país más bajo aun, de entre 180 a 300 puntos básicos.
Por lo tanto, pese a haber disipado el factor electoral, la Argentina opera todavía con tasas más altas que sus pares.
La clave ahora pasa por determinar qué es lo que está pidiendo el mercado para que se evidencie una baja adicional en el riesgo país y que la Argentina pueda definitivamente converger a los niveles de tasa y EMBI de sus pares.
Tras el evento electoral, el mercado deberá volver a ver los fundamentales de Argentina. En ese sentido, distintos analistas han señalado que los fundamentales locales son más sólidos que otros países similares a la Argentina.
Martin Castellano, head de research del prestigioso Instituto Internacional de Finanzas (IIF), resaltó que las finanzas públicas de Argentina se encuentran entre las más sólidas de su historia y de Latinoamérica.
"Una disciplina fiscal sin precedentes antes de unas elecciones cruciales ha ayudado a contener los desequilibrios externos y a estabilizar las expectativas en medio de una dolarización masiva de carteras impulsada por el temor a un cambio de política", dijo Castellano en su red social "X".
Por lo tanto, dado los fundamentals de Argentina, el mercado espera una mayor compresión de tasas en los bonos para que converjan a los rendimientos similares a sus pares.
Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, consideró que, "ya despejada la incertidumbre electoral, el mercado debería volver a enfocarse en la macro y la agenda de reformas".
En ese sentido, Guaia destacó que en la presentación de Werning, el vicepresidente del BCRA, se expuso la intención de acumular reservas por parte del BCRA como parte de la estrategia de remonetización de la economía.
"Una confirmación de ese sendero sería una señal muy positiva para los bonos en dólares, donde el mayor potencial alcista parece tenerlo el GD41. A medida que se aumenten las probabilidades de pasar las reformas en el Congreso, podríamos ver aún mayores compresiones del riesgo país, al punto de poder volver a emitir deuda en mercados internacionales", detalló.
Con una visión similar, Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap Grupo Financiero, coincidió en que tras el resultado electoral, lo que importa son los fundamentos.
En ese sentido, Filippini destacó que la Argentina muestra una posición relativamente sólida frente a sus pares, salvo en tres frentes clave que son la inflación, la calidad institucional y nivel de reservas.
"Las mejoras en estos aspectos podrían explicar una compresión sostenida del riesgo país. En este sentido, el BCRA confirmó que eventualmente, la entidad va a comprar reservas en la medida que la economía se remonetice", detalló.
Por otro lado, agregó que no puede descartarse un avance del programa de recompra de deuda de corto plazo por parte del fondo estadounidense, lo que también contribuiría a reducir las tasas.
Mirando las reservas y acuerdos políticos
El consenso entre analistas es que el Gobierno deberá avanzar en acuerdos políticos que le permitan lograr mayores consensos en el congreso para poder sancionar leyes y aprobar reformas estructurales que necesita la macro para consolidar su recuperación.
Parte de esto se vio esta semana, con el presidente Javier Milei reuniéndose con Gobernadores.
Además, una de las principales variables que observa el mercado es lo que ocurra con las reservas.
Dado el historial crediticio y el riesgo político latente, al mercado le preocupa permanentemente lo que pueda ocurrir con las reservas, exigiéndole al Gobierno que acumule divisas.
Si el Gobierno tiene mas reservas, entonces tiene mas recursos para pagar sus vencimientos, haciendo que el riesgo país baje y pueda apuntar a rendir similar a sus pares.
Dado que estos factores aún no están resueltos, las tasas de los bonos siguen siendo elevada y por encima de sus pares.
Juan Cruz Lekovic, fund manager de Schroders, explicó que el nivel de tasa de interés responde a la sostenibilidad de la deuda.
De esta manera, Lekovic consideró que, en la medida que el mercado percibe que el perfil de la deuda es más sostenible, los spreads comprimen ya que cae la probabilidad de default (y viceversa).
Por lo tanto, para Lekovic, lo que debería ocurrir para ver una mayor baja del riesgo país es que el mercado perciba que la deuda es más sostenible.
"El hecho de que Milei se asegure más de un tercio en la cámara de diputados y, junto con aliados, un tercio en el senado ayuda a pensar en la sostenibilidad del equilibrio fiscal y con ello el de la deuda. A su vez, si se encaran las reformas estructurales postergadas (laboral, tributaria, pensiones) ello podría robustecer y consolidar el equilibrio fiscal de largo plazo, reforzando el punto anterior", afirmó.
Por último, Lekovic destacó que el mercado espera mayor claridad respecto del esquema cambiario que le permita al BCRA o Tesoro acumular divisas.
"Un esquema de compra de dólares implicaría un tipo de cambio más alto, algo más de inflación en el horizonte, pero una señal contundente para los inversores en términos de sostenibilidad de la deuda. Habiendo avanzado de manera contundente en términos de estabilización y a dos años de las próximas elecciones, encarar un programa de compra de Reservas que consolide el camino recorrido podría ser la mejor estrategia", dijo Lekovic.
En cuanto a los bonos preferidos, Lekovic agregó que, si se materializa el escenario de acceso a los mercados internacionales, los bonos en dólares de Argentina tienen amplio terreno para comprimir spreads hacia sus próximos comparables (Egipto, Pakistán y Nigeria)
"En ese escenario de compresión, los bonos en dólares de Argentina continuarían ofreciendo retornos de alrededor de 20% o 25% con un horizonte de inversión de 12 meses", detalló el fund manager de Schroders.
Qué bonos prefieren los analistas
Ante la posibilidad de que la Argentina pueda converger a sus pares, la clave pasará por determinar el potencial alcista de los bonos y cuales son aquellos que presentan mayor recurrido alcista.
Los analistas tienen distintos escenarios base en mente, aunque en general el potencial alcista de la deuda es bastante similar entre todos.
En general, el mercado ve una suba de entre 10% y 8% en los títulos a 2029 y de entre 8,5% a 12% en los bonos a 2030.
En el tramo medio, el potencial de suba es de entr 13% y 14% en los bonos que vencen en 2035 y de entre 11% a 18% en los bonos a 2038.
Finalmente, en el extremo mas largo, los analistas del mercado proyectan subas de 18% a 16% en los bonos a 2041 y del 14% en el Global 2046.
Los analistas de Cohen consideran que, en este nuevo escenario, los bonos soberanos en dólares aún ofrecen margen para una compresión adicional.
"Para regresar a los niveles de enero, Argentina aún tiene margen para comprimir cerca de 215 pb de riesgo local "puro", mientras que, para converger hacia los niveles promedio de Latam, el recorrido potencial se amplía hasta 365 pb. Argentina todavía cotiza con una prima significativa sobre el riesgo regional, pese a la mejora reciente, lo que deja espacio para un proceso de valorización adicional si el nuevo marco político y económico logra consolidarse", consideraron.
Bajo este panorama, el escenario base de Cohen contempla una compresión de unos 215 pb en el riesgo país hasta la zona de 475 pb hacia el primer trimestre de 2026, lo que permitiría reabrir el acceso al mercado de capitales.
"Los bonos soberanos bajo ley local aparecen como los instrumentos con mayor capacidad para capturar ese movimiento. En particular, destacamos el AE38 (13% TIR), con un potencial de upside del 17,9%, y dentro de los Globales preferimos el GD41 (11% TIR) por su mayor upside potencial del 16,5% y por su liquidez", dijeron desde Cohen.
Los analistas de Research Mariva resaltaron en un informe enviado a sus clientes que mantienen una posición de sobreponderación en bonos soberanos tras las elecciones.
"El resultado electoral podría facilitar el acceso del gobierno a los mercados internacionales a corto plazo. Actualmente, los bonos argentinos ofrecen rendimientos superiores al 10%, mientras que la prima de riesgo del país se sitúa en torno a los 680 puntos básicos, aproximadamente entre 150 y 200 puntos por encima de los niveles registrados durante las emisiones internacionales del gobierno de Macri", dijeron.
A corto plazo, desde Research Mariva mantienen una perspectiva positiva sobre los bonos soberanos, dado el potencial de una reducción continua de la prima de riesgo país, impulsada por una mayor estabilidad política, una mayor probabilidad de implementación de reformas estructurales y la recuperación de las reservas internacionales.
"En un escenario de rentabilidad total a tres meses, en el que la curva soberana se normalice a niveles compatibles con una calificación crediticia B- (con rendimientos cercanos al 8%), consideramos que los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial de apreciación, estimado en torno al 20%", detallaron.
Filippini indicó que su bono preferido es el Global 2035.
"La especulación en torno a la posibilidad de recompra de bonos del tesoro ya ha impulsado la compresión en la parte corta de la curva soberana en dólares. En este contexto, seguimos prefiriendo la parte media de la curva, especialmente los GD35", sostuvo.