Hubo que esperar 97 años para que el presidente de la Reserva Federal diera una conferencia de prensa que, finalmente, no trajo demasiadas sorpresas para el mercado. En la primera exposición mediática de la historia del organismo, Ben Bernanke confirmó ayer los tres puntos que habían sido señalados en el comunicado oficial de la reunión de política monetaria de la Fed: que no prolongará más allá del 30 de junio próximo su mega plan de estímulo cuantitativo, mediante el cual ya inyectó u$s 600.000 millones desde noviembre pasado; que mantendrá sus tasas de interés sin cambios, por debajo del 0,25%, al menos hasta septiembre próximo; y que la recuperación que se está dando en Estados Unidos es hoy algo más lenta que lo anticipado al comienzo del año.
El cuadro aún expansivo que pintó la Fed alcanzó para apuntalar con fuerza a los indicadores bursátiles, hundir aún más al dólar e impulsar, por ende, el precio del oro y los commodities. El Dow Jones cerró ayer en su nivel más alto desde 2008, al avanzar 0,76% hasta las 12.690,96 unidades. El dólar ya se situaba en un mínimo de tres años contra las principales divisas del mundo y acumuló una depreciación de 10% frente a una canasta de monedas desde el punto máximo que marcó en enero. El euro subió un 1% ayer para ubicarse en los u$s 1,4785 y tras rozar a nivel intradiario los u$s 1,4791, un máximo desde diciembre del 2009. El comunicado del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed presentó pocos cambios y Bernanke sólo reiteró eso en la conferencia de prensa. Es status quo, resumió Gareth Sylvester, estratega senior de la firma Klarity FX en San Francisco.
Los contratos de oro a futuros más negociados cerraron en los u$s 1.528 la onza, tras subir u$s 13,6, y registraron su séptimo récord histórico en las últimas ocho sesiones.
En sus dos días de sesión, el Comité de Mercado Abierto de la Fed concluyó que la economía de Estados Unidos crecerá entre un 3,1% y un 3,3% este año, según precisó un despacho de la agencia DPA. En enero pasado, la Reserva Federal había estimado un incremento del PIB de entre 3,4% y 3,9%. “El crecimiento es algo más lento de lo anticipado al comienzo del año”, señaló Bernanke. Pero consideró que, así y todo, la situación es “transitoria”.
El banquero se permitió algo más de optimismo cuando se refirió al desempleo. Según la Fed, la tasa será mejor a la que había anticipado en enero pasado, y se ubicará entre el 8,4 % y el 8,7%. La inflación, en cambio, será mayor: 2,8%, a pesar de que previamente se la había estimado en 2,1%.
El organismo había pronosticado en su comunicado que las tasas de interés seguirán en niveles históricamente bajos durante un “período extenso” de tiempo. La prensa preguntó a Bernanke el significado exacto de esa aseveración. El banquero aseguró no saberlo “exactamente”, aunque apuntó que un “periodo extendido sugiere que probablemente serán necesarias un par de reuniones antes de que haya acción”. El próximo encuentro del organismo será a mediados de junio y el siguiente, a principios de agosto. Eso indicaría que los mercados deberán esperar al menos hasta el 20 de septiembre próximo para ver un cambio en las tasas.
Bernanke fue consultado también sobre el elevado déficit fiscal de Estados Unidos, que él se encargó de describir como el principal problema económico del país. Señaló que “el déficit fiscal no es sostenible” y que es de “importancia primordial que los líderes políticos le hagan frente”. El FMI prevé que este déficit ronde este año el 11 % del PIB, el nivel más alto de todas las economías avanzadas. El banquero aseguró que hará todo lo posible para crear las condiciones necesarias para un dólar fuerte. “La Fed cree que un dólar fuerte y estable va tanto en interés de EE.UU. como en el de la economía global”, comentó. “Si hacemos lo necesario para lograr nuestro doble mandato de estabilidad de precios y máximo empleo, eso también generará los fundamentos que ayudarán al dólar a plazo”, terminó.