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El S&P Merval arranca la semana en rojo. El índice líder de BYMA cae 0,3% en pesos y medido en dólares perfora de nuevo los u$s 1800. Es una sesión más roja que verde para las acciones del Panel Líder con caídas en el orden del 2,1% para Cresud, Edenor y BBVA.
En tanto, los ADR argentinos operan con mayoría de bajas este lunes en Wall Street.
Los ADR argentinos operan con mayoría de bajas este lunes en Wall Street.
Entre las pocas subas se destaca MercadoLibre (no es ADR), que avanza 3%, liderando las ganancias entre los papeles argentinos que cotizan en Nueva York. También operan en terreno positivo Grupo Financiero Galicia, con un alza de 1,3%, IRSA que suma 1,2%, Banco Macro con 0,5% y Grupo Supervielle, que gana 0,3%.
En contraste, el sector energético y de utilities muestra el tono más débil. YPF retrocede 1,1%, Central Puerto cae 1%, Pampa Energía pierde 0,6% y Transportadora de Gas del Sur baja 0,5%. También se observa presión en BBVA Argentina, que cede 1,1%, y en Edenor, con una caída de 2%.
Entre los descensos más pronunciados sobresale Bioceres, que se desploma 16,6%, con la mayor baja de la jornada.
Bonos soberanos en dólares
Los bonos soberanos en dólares tambien operan este lunes con mayoría de bajas.
En la curva de globales, el movimiento diario que muestra la pantalla es este: el GD29 baja 0,7%, el GD30 cede 1,2%, el GD35 retrocede 0,4%, el GD38 pierde 0,5%, el GD41 cae 0,6% y el GD46 baja 0,5%.
Entre los bonares, el comportamiento es más mixto: el AL29 sube 0,2%, el AL30 avanza 0,2%, el AL35 cae 0,5% y el AL38 no muestra en la captura una variación diaria legible como para afirmarla con precisión.
Sobre la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos,Pablo Repetto, jefe de research de Aurum Valores, señaló a El Cronista que la dinámica reciente del mercado puede explicarse por factores distintos en renta fija y renta variable.
En el caso de los bonos soberanos, el especialista sostuvo que el comportamiento responde al menos a dos elementos.
- Por un lado, el escaso impacto que están teniendo las compras de divisas sobre las reservas netas, un factor que el mercado sigue de cerca porque condiciona la percepción de sostenibilidad del programa macroeconómico. Por otro, advirtió que los precios actuales de la deuda ya incorporan un riesgo relativamente bajo de reversión de políticas (por parte de otro gobierno), lo que limita el potencial adicional de suba en estos activos.
En renta variable, en cambio, el análisis es diferente. Repetto remarcó que lo que empieza a observarse es un deterioro en los resultados empresariales en el marco del actual plan económico.
Según explicó, los bancos se ven particularmente afectados por el aumento de la morosidad, mientras que las compañías vinculadas al consumo interno enfrentan el impacto del deterioro en el nivel de ingresos de los hogares.
A su vez, incluso las energéticas exportadoras, que en principio deberían beneficiarse del repunte del petróleo, “terminan diluyendo parte de esa mejora debido al aumento de los costos internos en un contexto de tipo de cambio relativamente apreciado".
A este diagnóstico se suma otro factor que condiciona la mirada de los inversores: “La persistencia del cepo cambiario".
Repetto advirtió que el hecho de que las restricciones aún no se hayan levantado genera dudas sobre el calendario de normalización financiera.
“Si el cepo no se levanta este año, el año que viene menos”, señaló, y agregó que en ese escenario el horizonte para que la Argentina deje de ser considerada un mercado “standalone” y vuelva a la categoría de emergente se vuelve cada vez más lejano, lo que limita la llegada de nuevos flujos de capital.
Por qué el S&P Merval cae incluso cuando suben los emergentes
Gustavo Neffa, socio de Research for Traders, consideró que la debilidad reciente de los activos argentinos responde en parte a un contexto global adverso, “pero también a factores propios de la economía local”.
Según explicó, lo que ocurre en la Argentina no es muy distinto a lo que viene pasa desde comienzos de año. “El S&P Merval ya mostraba un desempeño negativo incluso cuando los mercados emergentes avanzaban”, aseguró.
A ese cuadro ahora se suma un agravante externo: la guerra en Medio Oriente y el aumento de la tasa libre de riesgo, un factor que suele impactar sobre los activos de la región. “En ese contexto sufren todas las bolsas latinoamericanas y también los bonos largos de varios países, como Brasil”, señaló.
Para Neffa, la pregunta central no es tanto la corrección global sino por qué el castigo a la Argentina fue tan rápido después de las elecciones, cuando el mercado tuvo apenas una breve “luna de miel” de aproximadamente una semana antes de que los precios volvieran a caer.
El analista aseguró que parte de la explicación está en una economía que funciona a dos velocidades. Por un lado, aparecen sectores primarios muy dinámicos —como energía, petróleo, gas y agro— que siguen anunciando inversiones y mostrando buenas perspectivas.
Por otro, la industria, el consumo y la construcción atraviesan un escenario mucho más débil, con una actividad todavía golpeada. En ese contexto, el crecimiento proyectado para la economía —que según el REM del Banco Central superaría el 3% anual en los próximos años— no se distribuye de manera homogénea entre los distintos sectores.
Neffa también señaló que, aunque el programa económico avanza en varios frentes, el mercado todavía necesita convencerse de que la inflación puede seguir bajando de forma sostenida.
De hecho, indicó que algunos bancos internacionales siguen mostrando preocupación en ese punto y “anticipan que la inflación de marzo podría ubicarse por encima del 3%".
A nivel microeconómico, agregó, muchas empresas todavía enfrentan un escenario complejo, con caídas en la actividad y preocupación en distintos sectores, algo que no siempre coincide con las cifras agregadas de crecimiento que muestran las estadísticas. “Eso es lo que termina desenamorando a los inversores”, explicó.
En ese marco, Neffa considera que las valuaciones actuales de varias compañías resultan difíciles de explicar solo por fundamentos. Mencionó casos como los anuncios de inversión de empresas del sector energético o el desempeño de compañías como TGS, e incluso el caso particular de MercadoLibre.
“Las acciones argentinas ya venían débiles antes de la guerra, en parte por todas estas dudas respecto del plan económico”, sostuvo.
Por último, Neffa concluyó que el problema central hoy es más una cuestión de ánimo del mercado que de fundamentos estrictos. Aun con superávit fiscal, acumulación de reservas por parte del Banco Central y el respaldo electoral al Gobierno, el analista percibe cierta apatía del inversor institucional hacia la Argentina, un factor que pesa sobre la cotización de los activos locales.
En Wall Street
El Nasdaq, con fuerte peso del sector tecnológico, lidera las subas de los principales índices de Wall Street este lunes, con Meta entre los mayores ganadores luego de que un informe señalara que la megacapitalización prepara despidos masivos vinculados a su estrategia en inteligencia artificial, incluso mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene cierta cautela entre los inversores.
Meta sube 2,4% después de que un reporte de Reuters indicara que la compañía planea reducir su plantilla en 20% o más para compensar los elevados costos de infraestructura en inteligencia artificial y prepararse para una mayor eficiencia impulsada por trabajadores asistidos por IA. La empresa matriz de Instagram se suma así a Amazon.com y Block, que realizaron anuncios similares a comienzos de este año.
La inteligencia artificial seguirá en el centro de la escena esta semana. El gigante de chips Nvidia celebra hoy su conferencia anual de desarrolladores, mientras que Micron presentará resultados.
El gigante electrónico taiwanés Foxconn también publicó una sólida previsión de ingresos trimestrales.
Nvidia avanzó 2,3%, mientras que Micron trepó 6,3% tras anunciar planes para construir una segunda planta de fabricación en Taiwán. Tesla también subió 2,1% después de que Elon Musk afirmara que el proyecto Terafab, destinado a producir chips para IA, se lanzará en siete días.
Diez de los once sectores del S&P 500 operaban en alza, con tecnología liderando con una suba de 1,4%.
Mientras tanto, los precios del petróleo se mantienen cerca de los u$s 100 por barril, ya que los envíos a través del Estrecho de Ormuz continúan en gran parte interrumpidos y los esfuerzos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para formar una coalición que garantice el paso seguro de los petroleros no han tenido éxito.
El impacto del encarecimiento de la energía probablemente sea un tema central en las reuniones de bancos centrales de esta semana a nivel global, mientras que la Reserva Federal también evalúa el impacto de los aranceles y señales de debilidad en el mercado laboral.
Se espera ampliamente que la Fed mantenga las tasas sin cambios al final de su reunión de dos días el miércoles. Según datos recopilados por LSEG, los operadores postergaron sus expectativas de un recorte de tasas de al menos 25 puntos básicos para después de octubre, cuando previamente lo anticipaban para julio.
El índice de volatilidad VIX, conocido como el “termómetro del miedo” de Wall Street, cae 2,8 puntos hasta 24,41, mientras que el Russell 2000, sensible a las tasas de interés, subía 1,6%.