El Banco Central avanzó con un pedido fuerte de los bancos durante los últimos meses: aflojar el apretón monetario para dar algo de aire al crédito. En ese sentido, decidió no prorrogar la norma que había establecido un incremento transitorio de 5 puntos porcentuales de encajes en bonos en agosto de 2025.
Esa disposición vence el 31 de marzo y no se prorrogará. Así, en los hechos, se eliminó el 5% transitorio y, desde ahora, los encajes para cuentas vista son de 45%. La norma afecta también a las cauciones tomadoras y a los fondos money market.
“Esto implica que se van a liberar unos $ 2,9 billones en abril, que estaban todos en títulos públicos, lo que implica un aumento de la liquidez. Si los bancos quieren desarmar esas posiciones, tendrá que poner la plata el Tesoro o se los podrá comprar el BCRA”, dio a El Cronista el economista Sebastián Menescaldi, de Eco Go. No obstante, mencionó que cabe la posibilidad de que los bancos conserven esos bonos, más allá de que no sea una exigencia de encajes y no haya cambios en el mercado.
Cabe recordar que antes era de 50%, según se dispuso en la Comunicación “A” 8302, que fue prorrogada en noviembre del año pasado por medio de la “A” 8355.
El Gobierno toma esta medida en un contexto en el que la urgencia es la necesidad de reactivar el crédito. Eso se refleja en una demanda de relajamiento gradual de los encajes por pate de los bancos que viene desde diciembre del año pasado. Es en línea con ese reclamo que el BCRA aplicó tomó la decisión de no prorrogar la norma en cuestión.
Cabe recordar que las exigencias de encajes fueron elevadas fuertemente en la etapa preelectoral, previo a octubre de 2025, para controlar la presión cambiaria.
Ahí arrancó una muy mala temporada de balances para el sector bancario, que acusaron el impacto de una fuerte volatilidad de tasas, la caída del crédito, junto con una creciente mora, que llegó el 10,3% en enero.
Esta medida está en alineada idea que parece imponerse en el equipo económico de que es necesario aflojar la política monetaria, incluso a costa de una mayor presión sobre la inflación, para reactivar la economía.
Quien impulsa esa idea es Eduardo Tavio, el economista uruguayo que asesora al equipo económico y que trajo Luis Caputo. En tanto, hay otra postura dentro del Gobierno, sobre todo, en el presidente Javier Milei de que hay que mantener una política más restrictiva y priorizar la inflación.
Eso genera cierta tensión hacia adentro de la gestión por estos días, que se vio reflejada en algún comentario de Milei al presidente del BCRA, Santiago Bausili, en el marco de la Agentina Week, en Nueva York, a quien le pidió que tuviera cuidado de cómo avanzaba con la compra de reservas para evitar un rebote inflacionario.
En esa línea, un informe de BBVA destacó “el cambio de foco de la política monetaria”. Señaló que, “tras la volatilidad de tasas observada el año pasado, el Gobierno busca ahora sostener rendimientos alineados con la inflación (en torno al 2,7% mensual en el inicio del año) pero sin elevarlos drásticamente en términos reales, con el objetivo de no comprometer la recuperación de la actividad”. BBVA Research prevé que la tasa TAMAR se ubique en el 20% a finales de 2026.
En el mismo sentido, el economista y analista de mercados Christian Buteler señaló que “el Gobierno decidió aflojar el apretón monetario que había implementado para poder comprar dólares sin que suba el tipo de cambio, pero eso le impacta en la actividad económica, con una caída en los sectores más asociados al consumo y también un aumento en la mora del crédito”.
“Lo que se busca es dejar algo más de pesos en la calle, lo que impulsa una baja en la tasa y puede generar un repunte en la actividad. Son más pesos que quedan sueltos en la calle y la medida va en ese camino: dar más disponibilidad de pesos a los bancos”, concluyó Buteler.