La guerra de EEUU e Irán provocó una suba del petróleo y de mayores expectativas inflacionarias globales, alentando la búsqueda de cobertura por parte de los inversores, saltando al dólar. El billete sube 3% desde el estallido de la guerra, haciendo que las monedas de Latam se devalúen. En cambio, el peso se apreció desde el inicio de la guerra.
Cuales son los motivos de dicha apreciación y qué bonos en pesos recomiendan.
Sin volatilidad cambiaria
A diferencia de la historia, cuando el peso argentino se destacaba como la peor moneda emergente en medio de contextos globales desafiantes, hoy la moneda local aparece como la de mayor fortaleza a nivel global.
La disparada en la volatilidad en los mercados a causa del estallido de la guerra y del rally del petróleo, que hizo que los inversores se tornen más conservadores, provocando una fuerte suba del dólar index, superando los 101 puntos y avanzando 3% desde el estallido de la guerra.
La suba del dólar a nivel global hizo que se devalúen las monedas de emergentes desde el inicio de la guerra.
Monedas como el real brasileño (+2,6%), el peso mexicano (+3,7%) y el peso chileno (+6,1%) sufrieron depreciaciones significativas, al igual que el euro (+2,9%).
Sin embargo, en medio de dicho periodo, el peso argentino se apreció 0,6%, siendo una excepción en la coyuntura actual.
Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) resaltan que la dinámica reciente del tipo de cambio oficial muestra un marcado divorcio respecto al fortalecimiento del dólar a nivel global, medido por el dólar index (DXY).
“Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el dólar Index se apreció un 2,8% globalmente, mientras que el tipo de cambio oficial bajó 0,6% en términos nominales, en contra de sus pares regionales”, dijeron desde PPI.
Los analistas resaltan tal fortaleza en el tipo de cambio e indican que si bien el escenario global plantea un desafío para el peso, existen factores locales que están favoreciendo tal calma cambiaria.
Entre ellos se destacan las estrategias del equipo económico en contener cualquier volatilidad global, combinado también con la expectativa de los próximos flujos de dólares provenientes de la liquidación del agro.
A la hora de explicar la dinámica cambiaria local, desde PPI indicaron que hay factores locales que pesan más, a pesar del abrupto cambio en las condiciones externas.
“Entendemos que uno de esos factores es la intervención oficial para proveer cobertura cambiaria al sector privado. Más allá de la venta de instrumentos dólar linked, todo sugiere presencia del BCRA en el mercado de futuros de dólar. Allí, el interés abierto aumentó en u$s 418 millones en solo cuatro días, cerrando la semana con un incremento neto de u$s 344 millones por la caída del viernes. Esta representa la mayor variación semanal desde fines de septiembre, en la convulsionada víspera electoral” dijeron.
Entrando en la liquidación del agro
El hecho de que la Argentina se encamine hacia el ciclo de liquidación más fuerte del agro también juega a favor para ver la actual estabilidad en el tipo de cambio, el cual le permite al peso tener una mejor performance que sus pares.
En particular, las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires sobre las exportaciones agrícolas alcanzan los u$s 36.400 millones para esta campaña, lo cual favorece al topo de cambio local.
Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, remarcó que la Argentina está ingresando en el llamado “trimestre de oro”, es decir, el período en el que el ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador suele aportar alivio al frente cambiario.
Sin embargo, advierte que en este contexto resulta clave observar el escenario internacional, en particular la evolución del dólar Index.
“Desde finales de enero, el dólar index parece haber encontrado un piso en torno a los 95,43 puntos y actualmente se ubica cerca de 99. Este movimiento tiende a ejercer presión sobre el resto de las monedas, especialmente en los mercados emergentes. Hacia adelante, creo que el dólar index podría estar iniciando una tendencia alcista”, advirtió.
De esta manera, Ruggieri advierte que este escenario se agrega la incertidumbre geopolítica derivada de la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, un factor que suele fortalecer al dólar a nivel global
“En este contexto, si bien Argentina atraviesa un momento favorable en términos de ingreso de divisas, será importante seguir de cerca tanto la evolución del Dólar Index como la dinámica del Real brasilero. Creo que parte del atractivo que mostró el carry trade en los primeros meses del año parece haberse reducido”, dijo Ruggieri.
Otra variable clave de corto plazo es que el BCRA sigue comprando divisas, aun a pesar del contexto externo adverso.
Es decir, el Banco Central no ha interrumpido la compra de reservas en el MLC.
Durante la última semana, la entidad adquirió u$s 295 millones, manteniendo un promedio diario de u$s 59 millones, cifra que se alinea con el desempeño general de marzo, aunque por debajo del de febrero.
Por lo tanto, ante el hecho de que el BCRA sigue comprando divisas, combinado con un Gobierno que no emite pesos, el equilibrio cambiario podría seguir contribuyendo en la actualidad estabilidad cambiaria.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, agregó que no ve riesgos cambiarios de corto plazo en el ámbito local, pese al escenario global desafiante.
“La estacionalidad favorable de la entrada de los dólares de la cosecha combinada con la suba de los commodities y una política monetaria que intenta mantener la calma en el mercado de cambios, nos hacen pensar que los riesgos cambiarios estarían acotados en el corto plazo. A pesar del ruido internacional y la apreciación del dólar a nivel global, creemos que estos riesgos estarían compensados por una mejora en la cuenta corriente por mayores precios de los commodities”, detalló.
Por otra parte, explicó que “la acumulación de reservas del BCRA en lo que va del año combinada con un peso apreciándose, en una época del año estacionalmente desfavorable, ayudó a reforzar la credibilidad del esquema de bandas cambiarias”, afirmó.
Riesgos de inflación global y suba del dólar
El dólar en el mundo subió como respuesta a la búsqueda de cobertura a nivel global ante el aumento de la volatilidad.
Además, los riesgos inflacionarios plantean la posibilidad de que la Fed baje la tasa de interés es cada vez menor, por lo que ello eleva el atractivo al dólar a nivel global, generando presión alcista en el dólar index.
Las probabilidades de ver recortes de tasas de la Fed se han desplomado este año, en particular desde que estalló la guerra.
Ahora el mercado ve solo un recorte de tasas de la Fed en todo 2026 y dicha baja de tasas se daría en diciembre.
Esto presionó al dólar index, aunque el peso argentino evitó tal presión alcista, en parte por los flujos locales y por los fundamentals domésticos, el cual el mercado lo percibe como positivo.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, sostuvo que, a nivel global, el dólar Index ganó terreno en los últimos días tras una fuerte depreciación en enero y los meses previos, en un contexto de mayor incertidumbre por la guerra en Irán.
En cuanto a lo local, Franco agregó que “de momento, los flujos acompañan, aunque advierte que no sería inevitable cierta presión, que podría paliarse precisamente por estos flujos favorables”.
Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, indicó que las primeras semanas del año han mostrado un volumen de oferta de divisas extraordinariamente alto para lo que es la estacionalidad habitual.
“Hubo oferta del agro, del sector petrolera, de minería y sobre todo por liquidación de operaciones financieras (emisión de deuda privada y provincias). Eso coexistió con un bajo nivel de demanda por importaciones, con empresas que entraron sobre-stockeadas. Eso explica el margen que tuvo el BCRA para comprar más de u$s 3000 millones en lo que va del año y que el tipo de cambio mayorista siga operando en torno a los $ 1400”, detalló.
Tasas bajas y lejos del techo
Si bien el Central se hace de más reservas, mientras que el Gobierno mantiene el equilibrio fiscal, dándole cierta garantía al posicionamiento en pesos, las bajas tasas de interés juegan en contra de dicho posicionamiento.
Por lo tanto, a la hora de hacer un balance sobre el atractivo en el posicionamiento en pesos, cada vez mas analistas se tornan conservadores, dado el escenario internacional y las bajas tasas de interés, junto con el hecho de que el tipo de cambio se encuentra más del 16% del techo de la banda.
Las tasas de bonos a tasa fija en pesos se desplazaron a la baja en las ultimas jornadas, con la curva operando ahora en niveles más bajos.
El tramo corto de la curva a tasa fija opera debajo del 2,8% (TEM), mientras que el tramo medio y largo de la curva rinde debajo del 2,6% (TEM), con el extremo mas largo operando en 2,4% (TEM).
Todos estos son rendimientos mas bajos respecto de lo que se evidenciaba a fin de enero.
Dado el nivel de tasas en pesos y el valor del tipo de cambio respecto del techo de la banda, Ruggieri considera atractivo dolarizar carteras.
“La mayor incertidumbre global y tasas más bajas para los activos en pesos —hoy en torno al 2,4% de TEM— se combinan con un dólar que se ubica aproximadamente a un 13% de la banda superior. Frente a este escenario, una alternativa podría ser posicionarse con parte de la cartera en el AO27, a la espera de mayores señales de estabilidad y certidumbre”, sentenció.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero se muestran más conservadores con el posicionamiento en pesos y recomiendan dolarizar parte de las carteras con activos en moneda dura.
“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1.400 por dólar. Sin embargo, tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1% a 2%”, detallaron.
En esa línea, agregaron que “recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, consideró que las carteras en pesos deberían empezar a sumar tácticamente cobertura cambiaria.
“Vemos un punto de entrada atractivo para tomas de cobertura tácticas con el tipo de cambio real apreciándose más de 5% en lo que va del año, un relajamiento de la política monetaria en el margen que llevó las tasas de interés reales a territorio negativo en el tramo corto de la curva, un período de caída estacional de la demanda de dinero y tensiones geopolíticas que tienden a fortalecer el dólar a nivel global”, detalló.