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El nuevo dual del Tesoro seduce al mercado porque ofrece algo poco habitual en la curva en pesos: capturar la desinflación, pero con cobertura si las tasas reales vuelven a subir. El trasfondo ya no es sólo inflación. También es política.

El mercado argentino encontró un nuevo objeto de deseo financiero: los bonos duales. Pero detrás de esa sofisticada ingeniería que impulsa el equipo económico, empieza a aparecer una señal silenciosa del mercado: los inversores ya comenzaron a construir cobertura frente al riesgo político y macroeconómico de 2027.

Ese es el fundamento del último informe de BIND Inversiones, que analizó el nuevo bono dual TXMJ8 que el Tesoro licitará este miércoles 13 de mayo con vencimiento en junio de 2028.

A simple vista, el instrumento parece otro bono más dentro del menú cada vez más complejo de Finanzas. Pero el mercado lo leyó distinto.

¿Por qué gusta este instrumento?

Sucede que el TXMJ8 paga el mayor rendimiento entre la inflación (CER) o una tasa variable atada a TAMAR más un spread de 3%. En otras palabras, el inversor se queda con lo que mejor funcione.

Y ahí aparece el verdadero atractivo: el bono funciona como una cobertura híbrida para un mercado que todavía cree en la desinflación, pero que empieza a desconfiar de que el proceso sea completamente lineal.

En el reporte, BIND directamente modela al instrumento como si fuera un bono CER tradicional más una opción financiera implícita sobre una eventual suba de tasas reales.

No es un detalle técnico menor. Significa que el mercado ya no sólo opera inflación. Empieza a operar volatilidad.

El mercado empieza a ponerle precio al “riesgo 2027”

La lectura más importante del informe probablemente sea política antes que financiera. BIND advierte que, a medida que se acerque el horizonte electoral de 2027, las curvas soberanas podrían empezar a segmentarse y reflejar niveles de incertidumbre mucho más elevados en los tramos medios y largos.

Bajado a tierra significa que el mercado todavía acompaña el programa económico, pero ya empieza a construir cobertura para un escenario menos limpio hacia adelante. Y eso explica parte del interés creciente por los duales.

Porque el inversor hoy enfrenta una encrucijada

Y es que si apuesta sólo a CER y reaparecen tensiones monetarias y pierde cobertura; si apuesta sólo a tasa variable y la desinflación sigue, resigna retorno.

De hecho, una fuente del mercado le dijo a El Cronista: “Para mí, (Luis) Caputo busca forzar una convergencia generalizada de las tasas a la baja. El problema es que eso termina dejando tasas reales positivas prácticamente inexistentes en toda la curva. Hoy no hay nada que resulte verdaderamente atractivo en pesos".

Y agregó: “De hecho, el BCRA está comprando menos dólares pese a la fuerte oferta de la cosecha. No sé si ya hay un aumento de la demanda, pero probablemente, ante la falta de instrumentos atractivos, parte de la gente se esté empezando a dolarizar.”

La señal más fuerte: uno de cada cuatro escenarios favorece tasas más altas

El dato técnico más relevante del informe aparece en las simulaciones de Monte Carlo realizadas por BIND. Según el trabajo, la pata TAMAR logra superar al benchmark CER en aproximadamente el 25% de los escenarios simulados.

Traducido al lenguaje de mercado: los inversores no consideran marginal la posibilidad de que las tasas reales vuelvan a subir.

Y no sólo eso. El informe detecta además que el spread actual del TXMJ9, el dual emitido previamente, frente a su benchmark CER está implícitamente valuando una volatilidad cercana al 11% mensual sobre la tasa real de referencia.

Eso significa que el mercado ya paga una prima concreta por protección frente a escenarios de mayor tensión financiera.

En la práctica, estos instrumentos funcionan como una cobertura frente a:

  • una inflación más persistente de lo esperado,
  • ruido político y electoral,
  • estrés de rollover en la deuda en pesos,
  • o eventuales shocks externos que obliguen a recalibrar tasas.

La nueva discusión del mercado: duration versus cobertura

El informe también deja planteada otra discusión central para las carteras en pesos. BIND compara al TXMJ8 con el TXMJ9, el bono dual 2029 emitido previamente, y concluye que ambos presentan prácticamente la misma opcionalidad financiera, pese a sus distintos plazos de vencimiento. La diferencia entonces pasa entonces por estrategia.

Según el reporte, el TXMJ8 aparece como una alternativa más prudente y defensiva, mientras que el TXMJ9 ofrece mayor upside potencial, aunque con una sensibilidad política y macroeconómica más alta.

Al respecto, el asesor de inversiones Pablo das Neves, dijo a este medio sobre los instrumentos que se licitan este miércoles: “Hoy el mercado local de renta fija no ofrece muchas alternativas. Hoy me inclino por soberanos y CER largos, y letras (lecap) cortas. De lo que se licita hoy me gusta la letra a septiembre para quienes están con cash management y tzxs7 para captura valor, ya que probablemente el gobierno bisque extender duración”, concluyó.