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El Banco Central alcanzó hoy un hito en su política cambiaria cuando superó el objetivo de compra de dólares previsto para el año de u$s 10.000 millones totalizando compras por u$s 10.029 millones.

Lo hizo en la centésima ronda consecutiva de compras, que se inició el 5 de enero de este año, cuando después de fijarse el objetivo para encaminar los compromisos asumidos con el FMI, empezó la escalada de compras.

Este miércoles se alzó con u$s 43 millones en el mercado de cambios.

Sin embargo, las reservas descendieron levemente hasta los u$s 48.414 millones. La adquisición de divisas para alimentar las reservas se convirtió en el centro de la estrategia económica del Gobierno para lograr el visto bueno del FMI a la marcha del acuerdo vigente.

Cambio de eje

El regulador monetario arrancó el 5 de enero de este año con un sendero de saldos positivos a su favor en las ruedas del mercado y encadenó cien jornadas consecutivas comprando divisas.

Tras un comienzo de año marcado por los pagos de deuda, las intervenciones cambiarias y las negociaciones con organismos internacionales, el Banco Central logró recomponer parte de sus activos externos, aunque todavía enfrenta el desafío de fortalecer las reservas netas, que rondan los u$s 1000 millones negativos, según algunos cálculos de la City, y otros las ubican más negativas todavía, en torno a los u$s 4000 millones.

Cabe recordar que, a mediados de diciembre del año pasado, el BCRA dijo que iniciaría un programa de acumulación de reservas internacionales consistente con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios.

Recién hace dos semanas logró la demorada aprobación de las metas del programa, incluyendo un waiver del directorio del Fondo por el incumplimiento de las metas de acumulación de reservas.

El programa de monetización

El escenario base de remonetización del preveía un aumento de la base monetaria del 4,2% actual a 4,8% del PBI para diciembre de 2026, que podría ser abastecido mediante la compra de u$s 10.000 millones, sujeto a la oferta de flujos de la balanza de pagos.

El monto de ejecución diaria del programa de acumulación de reservas está alineado con una participación del 5% del volumen diario del mercado de cambios. Sin embargo, ha superado ese nivel en la mayor parte de las ruedas de este proceso.

En 2025, y para no introducir presiones sobre la cotización del dólar, el BCRA no compró divisas por su cuenta y se vieron intervenciones del Tesoro y del Central con el propósito de contener presiones sobre el tipo de cambio dentro del esquema de bandas.

Ahora, todo indica que el BCRA seguirá comprando dólares a ritmo acelerado para fortalecer las reservas y el dólar continuará estable, ante la alta oferta de divisas por la liquidación de la cosecha gruesa.

La perspectiva

Por ahora, la liquidación de la cosecha gruesa mantiene el flujo de ingresos. La evolución de las reservas mostró distintas etapas a lo largo del año. En los primeros meses, pesaron los compromisos con acreedores y organismos multilaterales, mientras que posteriormente la autoridad monetaria encontró mayor margen para acumular divisas gracias a las compras en el mercado oficial y a la liquidación del sector exportador.

El desempeño de las reservas es uno de los indicadores más observados por inversores y analistas porque refleja la capacidad del país para afrontar pagos externos y sostener la estabilidad cambiaria. Además, constituye una de las principales variables monitoreadas por el Fondo Monetario Internacional dentro del programa vigente.

Según los datos oficiales, las reservas brutas registraron una trayectoria de recuperación respecto de los niveles observados a comienzos de año, aunque con fuertes oscilaciones asociadas a pagos de deuda, movimientos de encajes bancarios y variaciones en la cotización de los activos que integran el stock de reservas.

En este contexto, el Gobierno apuesta a que la acumulación de divisas continúe durante el segundo semestre para fortalecer el balance del Banco Central y mejorar la percepción de solvencia externa. Pero el mercado espera que aumente en el segundo semestre la búsqueda de cobertura cambiaria y que haya más presión sobre el dólar.

El objetivo es consolidar una tendencia que permita reducir la vulnerabilidad financiera y generar mayores márgenes de maniobra para la política económica.

En ese sentido, el Central trabaja en fortalecer sus reservas más allá de las compras que realiza a diario en el mercado libre de cambios. A ese fin canceló casi toda su posición abierta en el mercado de futuros del dólar y asegura que los swaps que tiene abiertos con EE.UU. y China estarán nuevamente disponibles en su totalidad a mediados de año.