En esta noticia

La morosidad dejó de ser una variable secundaria para transformarse en el principal termómetro del nuevo ciclo financiero argentino. Después de meses de expansión acelerada del crédito al consumo, las fintech y billeteras digitales comenzaron a asumir que el problema ya no es solamente colocar préstamos, sino evitar que una porción creciente de clientes quede atrapada en un espiral de sobreendeudamiento.

La recuperación del salario real todavía aparece como condición necesaria para estabilizar definitivamente la mora, aunque ya no suficiente. La diferencia, aseguran, la hará la capacidad de anticipación tecnológica.

El fenómeno empezó a hacerse visible hacia fines de 2024, cuando la combinación de salarios todavía rezagados, caída de ingresos reales y desaparición del efecto licuación de las cuotas por la inflación empezó a tensionar la cadena de pagos de millones de hogares. El cambio de régimen macroeconómico alteró esa lógica y los usuarios tardaron en ajustar su comportamiento financiero.

La morosidad habría saltado al 13% entre las familias. El último dato oficial del Banco Central, correspondiente a febrero, mostró que el indicador para hogares alcanzó 11,2 por ciento.

Varias compañías ya desarrollaron procesos de refinanciación a sus clientes integrados directamente en sus apps

Por la velocidad del deterioro —la tasa casi se triplicó en un año— el tema tomó estado público y abrió la puerta a distintos proyectos legislativos impulsados por la oposición. Frente a ello, las empresas de medios de pago comenzaron a diseñar herramientas propias para contener el problema y evitar una intervención regulatoria que consideran contraproducente.

En el sector reconocen que la mora creció en casi todas las líneas de crédito al consumo, aunque aseguran que en algunos segmentos empiezan a verse señales de estabilización. Hablan incluso de un posible “punto de inflexión” en las últimas semanas, apoyado en una gestión más sofisticada del riesgo.

En ese contexto, las billeteras digitales y las fintech despliegan una estrategia defensiva que combina tecnología, refinanciación personalizada y prevención temprana. Se trata de evitar que los clientes terminen convertidos en “deudores zombies”: expulsados del sistema financiero formal y sin posibilidad de volver a un crédito.

Las empresas de medios de pago comenzaron a diseñar herramientas propias para contener el problema y evitar una intervención regulatoria que consideran contraproducente.

Pero el rescate empieza antes del default.

Machine learning pagadora

“Comenzamos a revisar caso por caso utilizando modelos de machine learning que se reentrenan de manera permanente y permiten monitorear el endeudamiento sistémico de cada usuario", explicaron desde una de las principales compañías del sector. “Ya no se observa solamente la deuda tomada dentro de una aplicación determinada, sino el compromiso financiero total del cliente: cuotas, préstamos, tarjetas, ingresos y comportamiento de pago agregado”.

Con esa información, las empresas ajustan límites de crédito según la capacidad de pago y buscan señales tempranas de estrés financiero antes de que aparezca el incumplimiento.

La preocupación frente a las propuestas legislativas de prevención de la irregularidad es que termine por ahogar al crédito

Explican que muchas veces el atraso no responde a falta de voluntad sino a descalces transitorios de liquidez. Por eso la prioridad pasó a ser rediseñar los flujos de pago para volver sustentable la deuda. El esquema incluye refinanciaciones dinámicas, extensión de plazos, reducción de cuotas y planes personalizados según los ingresos actuales del usuario.

Las billeteras entienden que el cliente no es solamente un tomador de crédito: también consume otros productos dentro del ecosistema digital, desde pagos y transferencias hasta seguros, inversiones y comercio electrónico. Perder al usuario implica deteriorar toda la relación comercial.

“La obsesión no es solamente cobrar, sino por preservar al cliente dentro del sistema”, resumió un ejecutivo consultado.

Incluso los casos más complejos comenzaron a gestionarse con herramientas digitales automatizadas. Varias compañías desarrollaron procesos de refinanciación integrados dentro de las apps, donde el usuario puede renegociar condiciones casi sin fricción operativa.

Las empresas ajustan límites de crédito según la capacidad de pago y buscan señales tempranas de estrés financiero antes de que aparezca el incumplimiento.

Ofensiva política

El movimiento del sector también tiene una lectura política y regulatoria. En el Congreso empezaron a circular distintos proyectos vinculados al alivio para familias endeudadas, incluyendo iniciativas para imponer refinanciaciones obligatorias, establecer topes de tasas, ampliar plazos compulsivamente o generar esquemas especiales de quitas.

Las propuestas legislativas generan fuerte rechazo tanto en el BCRA como entre los actores privados del sistema financiero. En el mercado sostienen que una intervención legislativa agresiva podría deteriorar aún más la calidad crediticia y terminar restringiendo el acceso al financiamiento para los sectores de menores ingresos.

La preocupación de fondo es que un alivio compulsivo derive luego en una fuerte contracción del crédito. Por eso las fintech buscan adelantarse con soluciones de mercado antes de que avance cualquier esquema obligatorio.

En el sector admiten que el verdadero desafío estará en los próximos meses. La recuperación del salario real todavía aparece como condición necesaria para estabilizar definitivamente la mora, aunque ya no suficiente. La diferencia, aseguran, la hará la capacidad de anticipación tecnológica.

Porque en esta etapa del ciclo, el negocio dejó de pasar solamente por prestar más. Ahora también consiste en evitar que los clientes queden afuera.