El Gobierno va a mandar un proyecto de Ley al Congreso en los próximos meses para que los bancos puedan prestar en moneda extranjera, ya que hasta ahora sólo lo pueden hacer a quienes tienen ingresos en dólares.
Los bancos nacionales nucleados en Adeba vienen incentivando esta idea, ya que los depósitos en dólares duplican a los créditos en esa moneda, por lo que tienen un 50% de ese dinero ocioso, cuando se lo podrían prestar a constructoras o desarrolladoras inmobiliarias, por ejemplo, que reciben dólares por parte de sus clientes.
Tira y afloje
Las entidades extranjeras nucleadas en ABA, en cambio, rechazan esta iniciativa por ser más cautas y quieren evitar que vuelva a suceder el descalce de monedas que hubo en la crisis del 2001.
Lo cierto es que al gabinete económico esta idea lo seduce, como forma de que empresas puedan tomar dólares para reactivar la economía. O también para hacer tasa en pesos, ya que es una manera de generar estabilidad cambiaria y evitar, en consecuencia, un salto inflacionario.
En efecto, cada vez que el tipo de cambio se percibe estable y las tasas en moneda local son altas, aumenta la toma de crédito en dólares, aprovechando el diferencial enorme de tasas entre ambas monedas, lo que habilita el carry trade.
Carry trade
“En los últimos meses creció con mucha fuerza la toma de crédito en dólares en bancos locales que son tomados por exportadores, pero no todos lo hacen para invertir en capacidad productiva, sino que algunos también aprovechan para arbitrar tasas”, explica el asesor financiero Leandro Castillo.
Detalla el mecanismo, que es el siguiente: toman deuda barata en dólares para colocar en instrumentos en pesos de mayor rendimiento, aprovechando que hoy la economía argentina ofrece un diferencial de tasas extremadamente alta, al conseguir un préstamo en dólares en un 4% anual y colocarlo en pesos al 3% mensual.
Arbitraje de tasa
Esto significa que el costo financiero en dólares es bajísimo comparado con el rendimiento en moneda local, lo que incentiva a vender dólares, invertir en pesos y luego volver al dólar para el inversor extranjero.
Castillo precisa que el esquema de este modelo económico necesita que entren dólares y se fortalezca el peso, ya que reduce la presión cambiaria y desacelera la inflación, ya que los precios siempre suelen aumentar de la mano de un alza del dólar.
Riesgos latentes
Claro que esta ecuación no es libre de riesgos, ya que si el tipo de cambio tiene un salto abrupto en su cotización por algún motivo puntual, no sólo que se pierde toda la ganancia que se había hecho hasta ahora, sino que también se genera una pérdida en moneda dura.
“En corto plazo al Gobierno le conviene el carry trade, porque implica que entren dólares financieros al país, que los inversores extranjeros los venden para colocarlos en tasas en pesos. Esto genera tal oferta de dólares que mantiene al tipo de cambio planchado”, advierte el especialista.
Dólar planchado
A su juicio, el principal objetivo actual es bajar la inflación, entonces si el dólar no sube, los precios suben menos, por eso es que el carry ayuda a bajar expectativas y mostrar una cierta desaceleración inflacionaria.
Pero se vuelve peligroso si se usa por mucho tiempo como ancla principal, porque el modelo pasa a depender que de que siempre entren capitales financieros, y el día en que el mercado duda, la salida es simultánea, y ahí aparece el salto cambiario.