El Banco Central compró u$s 41 millones y las reservas se ubicaron en u$s 46.156 millones, con una baja de u$s 750 millones. Esto se dio en una jornada en la que el dólar subió por tercera rueda al hilo y el Gobierno continúa con la acumulación de dólares que comenzó en enero. Ya embolsó u$s 2681 millones en lo que va del año.

El miércoles, el BCRA había comprado u$s 85 millones y las reservas brutas se ubicaron en u$s 46.905 millones, por lo que habían quedado al borde de romper un nuevo límite clave, los u$s 47.000 millones. No obstante, la baja de este jueves las vuelve a alejar de ese nivel.

La caída se debió un pago a organismos internacionales, caídas en las cotizaciones de los activos y el pago de un bono provincial y el comienzo de los movimientos de fin de mes, según detallaron fuentes del Banco Central (BCRA) a El Cronista.

Según detallaron, unos u$s 30 millones fueron a cancelar deuda con el BIS, otros u$s 30 millones correspondieron a la baja de cotizaciones y el resto fue por un pago provincial y el comienzo de los movimientos de fin de mes.

El Gobierno decidió priorizar el proceso de acumulación de reservas y el mercado lo ve con buenos ojos, aunque considera que no está exento de riesgos, por lo que deberá controlar algunos frentes en este camino.

“El BCRA viene ejecutando el proceso de acumulación de reservas tal como se anticipó cuando se anunció el ajuste de las bandas. A todas luces, se puede decir que ha superado las expectativas originales con mas de u$s 2500 millones comprados en lo que va del año”, analizó Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases.

No obstante, advirtió que el programa tiene dos principales riesgos que son, en cierta manera, dos caras de la misma moneda: Por un lado, “la compra de reservas requiere emisión monetaria y, si la demanda de dinero no aumenta a la par, podés tener presion sobre el programa de desinflación”. Y, por otro, para mitigar ese riesgo, “el Tesoro licita letras en pesos a tasas reales bastante altas y eso pone presión tanto sobre el resultado financiero del Tesoro como sobre la economía real”.

Sarano indicó que el problema desaparece si la demanda de dinero toma impulso, pero mientras tanto, Bausili y Caputo están caminando un delicado equilibrio entre apuntalar el proceso desinflacionario y no asfixiar a la economía vía tasas altas.