Rusia está analizando tomar medidas en represalia a las sanciones internacionales impuestas en su contra por la crisis en Ucrania. Una de ellas podría ser prohibir a las aerolíneas occidentales usar el espacio aéreo de Siberia. Conocida la noticia, las acciones de las aerolíneas europeas cayeron abruptamente, al igual que las de Aeroflot, la operadora rusa.
¿Por qué sería perjudicial una prohibición? Las aerolíneas occidentales, especialmente las europeas, se benefician de las rutas transiberianas porque normalmente es el camino más corto desde ciudades de la UE a países asiáticos como China, Japón y Corea del Sur. Se calcula que 12 líneas aéreas de la UE operan 900 vuelos por semana que pasan sobre Rusia para arribar a esos tres países asiáticos.
Cualquier medida que les impida utilizar esas rutas siberianas les elevaría los costos de combustible. Una línea aérea europea señaló que evitar el espacio aéreo siberiano, por ejemplo volando más al sur sobre Kazakhstan, agregaría 30 minutos a los vuelos que van hacia el Este y 45 minutos los van hacia el Oeste. Por eso habrían caído las acciones de las aerolíneas europeas. Pero, ¿por qué también caen los papeles de Aeroflot? Las líneas aéreas europeas pagan para volar sobre el espacio aéreo ruso. La Comisión Europea estima que son cerca de 300 millones de euros por año y Bruselas sostiene que gran parte de eso va directamente a Aeroflot.
¿Puede Rusia cerrar unilateralmente su espacio aéreo? Absolutamente. La Convención de Chicago sobre Aviación Civil Internacional establece que las decisiones sobre la apertura y cierre del espacio aéreo pertenecen a los países individuales. Durante la guerra fría, las aerolíneas occidentales no podían volar sobre gran parte de la Unión Soviética, incluyendo Siberia. Desde entonces, las autoridades soviéticas decidieron pedir una compensación por volar sobre espacio aéreo siberiano en las rutas hacia el Lejano Oriente. Claramente las autoridades europeas no están de acuerdo con eso. La comisión hace tiempo que asegura que la compensación siberiana es muy superior a la que se paga a otros países, donde las aerolíneas normalmente abonan tarifas porque dependen de los controladores de tráfico aéreo que los guían cuando cruzan sus territorios. Bruselas asegura que los que el cargo siberiano no está relacionado con el control del tráfico aéreo y viola la ley antimonopólica de la UE y la Convención de Chicago.
En 2006, Rusia y la comisión firmaron un acuerdo para que las compensaciones fueran transparentes y estuvieran relacionadas con los costos, pero Bruselas sostiene que eso no ha sucedido por varias razones. Primero, es por la decisión rusa de vincular su implementación a sus objeciones al programa de intercambio de emanaciones de la UE. Rusia era uno de los tantos países que rechazaron la propuesta de la UE para que las aerolíneas no europeas pagaran por sus emisiones de carbono en vuelos hacia estados miembro, si bien esos planes perdieron fuerza este año.
